Durante años, la publicidad estuvo dominada por quienes podían costear enormes presupuestos y equipos de producción masivos. Las grandes marcas imponían su dominio mediante la compra de espacios en medios, la contratación de celebridades y la creación de piezas con efectos especiales de alto nivel. Aunque siempre existieron excepciones virales y genialidades creativas, el acceso a la publicidad de impacto global estaba limitado a quienes podían pagar por ella.
Pero el panorama ha cambiado. La publicidad ya no está definida por el tamaño del presupuesto, sino por la capacidad de las ideas de conectar con la audiencia. Hoy, una fotografía que antes tomaba un mes en producirse puede estar lista en dos días, a un 25% del costo. Un comercial que solía costar millones puede realizarse con un equipo distribuido en distintas partes del mundo. Las herramientas tecnológicas han nivelado el campo de juego y permitido que los pequeños retadores compitan con las grandes marcas.
Este cambio abre oportunidades sin precedentes. La creatividad se convierte en el verdadero diferencial, pues las herramientas tecnológicas han democratizado el acceso a producciones de alto nivel. Ya es posible generar locuciones en cualquier idioma y acento sin recurrir a actores, crear imágenes fotorrealistas en segundos e incluso desarrollar narradores virtuales para explicar procesos de transformación digital. Todo con costos reducidos y tiempos de producción drásticamente menores.
Lejos de desplazar la creatividad humana, la IA la está potenciando. El papel del talento sigue siendo fundamental, pero ahora con herramientas que permiten ejecutar ideas a una velocidad sin precedentes.
El mercado publicitario, que superó el billón de dólares en 2024, sigue en expansión. La inteligencia artificial ya no es exclusiva de las grandes corporaciones. Con el auge de modelos de código abierto y de bajo costo, startups, pequeñas agencias y creativos independientes pueden acceder a tecnologías antes reservadas para gigantes como OpenAI, Google o Meta. Esta democratización marca un punto de inflexión en la industria, permitiendo la entrada de nuevos jugadores con propuestas innovadoras.
Para la publicidad, esto representa una revolución sin precedentes. Herramientas accesibles permitirán a más empresas desarrollar campañas de alto impacto sin necesidad de presupuestos millonarios. La barrera de entrada se reduce drásticamente, abriendo paso a nuevos modelos de negocio y formas de comunicación más ágiles, creativas y eficientes.
Si su empresa aún produce publicidad de manera tradicional, es momento de replantear la estrategia. La comunicación ha cambiado, y aquellas compañías que combinen talento humano con tecnología de vanguardia serán las que marquen la diferencia en esta nueva era.
@calvines