Impulsados por la curiosidad y el morbo, muchos habitantes de Sabanagrande e incluso de otros municipios visitan el lugar donde cayó el helicóptero de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) en el que murieron siete miembros de esa institución y seis de la Dijín, hacia las 4:30 p.m. del lunes.
La pequeña parcela cerca al barrio 2 de Marzo se convirtió en una especie de ‘museo de la tragedia’, desde la tarde del martes, después de que la FAC se llevó los restos de la aeronave para investigar las causas del accidente, y el sitio fue despejado por los militares que lo custodiaban.
Wilhem Lora, habitante del populoso sector, cuenta que desde entonces ha llegado gente de todas las edades para observar el impactante escenario, que quedó cubierto por una rústica alfombra de cenizas, restos óseos y del helicóptero, un Bell-212 de matrícula FAC-4020, que cubría la ruta Barranquilla-Caucasia, para una operación militar.
“Han venido tantas personas, que ya el dueño de la parcela está molesto porque algunas ni siquiera piden permiso para entrar y han dañado parte de la cerca de alambre de púas”.
Los ‘atractivos’. Entre la cantidad de residuos lo que más llama la atención de los curiosos son varios pedazos de cráneo que quedaron esparcidos junto a un árbol de mango completamente incinerado, tras la explosión de la aeronave de fabricación estadounidense.
Otras de las ‘atracciones’ son las estacas que clavaron en la tierra los peritos forenses para señalar los lugares donde quedaron los trece cadáveres, en su mayoría mutilados.
Ayer, en un recorrido que hizo EL HERALDO por la zona de la tragedia se observaron varias personas, entre campesinos, estudiantes y amas de casa, detallando e inclusive tocando los restos, como el visor de uno de los cascos de los tripulantes muertos.
“No me aguanté las ganas de venir a ver cómo quedó esto, porque el accidente fue aparatoso. Yo estaba en la puerta de mi casa cuando vi que el helicóptero se prendió en el aire, cayó y enseguida se escuchó una explosión fuerte”, relata Alberto Pertuz, morador del barrio Villa Celina, contiguo al 2 de Marzo.
El obrero asegura que alcanzó a ver a tres de las víctimas envueltas en llamas y haciendo señas para que las auxiliaran, “pero todo fue muy rápido, nadie se atrevió a acercarse mucho en ese momento porque hubo otro estallido”.
Comenta, además, que varios jóvenes del sector se apoderaron de algunas pertenencias de los miembros de la Fuerza Pública que quedaron dispersas en los alrededores de la pequeña parcela, donde gracias a la habilidad del piloto todos los pobladores resultaron ilesos.
“Esa misma noche (lunes) hubo un muchacho que le entregó dos fusiles al Ejército. Los tenía escondidos en su casa y los devolvió porque le avisaron que los militares iban a requisar por todos lados”, cuenta el lugareño mientras escarba las cenizas con el pie derecho.
Reacciones
Es muy dolorosa la pérdida de todos estos hombres que le sirvieron al país de forma incondicional. Acompañamos a sus familiares y amigos.
CORONEL LUIS GARCÍA
Comandante de Cacom 3
Hasta el momento no hay sujetos capturados por las armas extraviadas tras la caída del helicóptero de la FAC. Seguimos en la búsqueda.
CORONEL LEONARDO SUÁREZ
Comandante Policía del Atlántico
La Alcaldía Municipal es garante de que aquellas personas que entreguen los elementos perdidos en el lugar del accidente no serán judicializadas.
GUSTAVO DE LA ROSA
Alcalde de Sabanagrande
Algunas personas quisieron socorrer a las víctimas, pero el helicóptero explotó cuando cayó en la parcela. Es lamentable la muerte de esos hombres.
WILHEM LORA
Habitante de Sabanagrande
Desde que vivo en este pueblo nunca había visto algo tan horrible. Gracias a Dios y a la pericia del piloto a ninguno de los que viven cerca les pasó nada.
NEIVI GALÉ
Habitante de Sabanagrande
Por Víctor Ovalle Gil
victor.ovalle@elheraldo.com.co




