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Manuel de Arco vive en el barrio La Chinita, es fotógrafo de profesión y letaniero por vocación. Con el lente de su cámara registra rostros y escenas, pero con la palabra transgrede la realidad, se burla de ella y, sin embargo, también enseña.

‘‘La letanía es la lengua del Carnaval. Nosotros nos ganamos la vida con el sudor de nuestra lengua’’, dice Manuel riendo a carcajadas. Él lidera a Gavi y sus rezanderos, un grupo de 12 letanieros que se presentarán junto a otros 17 conjuntos en el Encuentro de Letanías el próximo 17 de febrero en la plaza Paz.

Los letanieros de La Chinita ostentan 6 Congos de Oro como reconocimiento a sus críticas punzantes y el humor mordaz con que entonan ceremoniosos los coros y rezos de las letanías carnavaleras.

Para el investigador Édgar Rey Sinning, las características de géneros como la comedia, las coplas y ‘‘las conocidas letanías del Caribe colombiano’’ devienen de los antecedentes griegos que en sus obras dionisíacas representaban la vida del pueblo, con su verdad y sus fallas, en las carnestolendas contando historias con tonos satíricos, burlescos y ridículos.

Desde las conversaciones de esquina, los titulares de los periódicos, los noticieros de televisión, páginas de internet hasta lo que se dice en las cadenas radiales, todo es susceptible de ser contado con humor en las letanías.

Rezo: En la Chinita el viejo Porra/Está haciendo injertos ahora/Enrazó un bagre con una cotorra/ Y nació una mojarra lora. Coro: Gavi y sus rezanderos/De la chinita pal mundo entero.

Cultura en la Chinita. Isabel Barros tiene 71 años y es vecina de los letanieros más famosos de la Chinita de los que se declara fiel seguidora.

Isabel dice sentirse orgullosa del grupo porque para ella son un referente positivo del barrio que ha sido estigmatizado por los casos de violencia; como los 24 homicidios ocurridos en 2014 que, para el fondo de Seguridad Ciudadana del Distrito, representan el 7,2% del total de asesinatos en Barranquilla.

‘‘En Barranquilla siempre hablan mal del barrio, que es malo, que atracan, que matan. Yo tengo 46 años de vivir aquí y es un orgullo sentir que en la Chinita no todo es negativo’’, comenta Doña Isabel como la conocen sus vecinos.

Ricardo Pastrana también reside en La Chinita, es docente de educación física y desde 1997 alterna su rol de educador con el de letaniero.

‘‘Pensando en las letanías en el año estamos atentos a lo que sucede y lo anotamos. Nos volvemos como periodistas y cuando llega la época de Carnaval sacamos todo en versos’’, comenta Pastrana que además de hacer parte de Gavi y sus rezanderos dirige a El cartel de los sapos, otro grupo dedicado a las letanías.

PEDAGOGÍA FOLCLÓRICA.

Cuando el grupo decidió tomar en serio las letanías el primer inconveniente con el que se toparon fue el imaginario en las personas que asocia el rezo satírico con la vulgaridad. Por esa razón Manuel de Arco y Ricardo Pastrana se empeñaron en la tarea de dignificar el oficio.

‘‘Nosotros encontramos las letanías muy deterioradas por eso tratamos de cambiar esa mala imagen haciendo pedagogía desde los colegios’’, expresa Ricardo.

Para Manuel ese trabajo pedagógico abarca desde temas de medio ambiente, historia hasta el evidente beneficio de las letanías en las habilidades lectoescritoras de los estudiantes.

‘‘Con temas de medio ambiente, de idioma, geografía o historia de Barranquilla nosotros creamos letanías donde el rezandero pregunta y en el coro se da la respuesta’’, explica De Arco que en los talleres escolares además recurre a las décimas, de entonación y estructura distintas a las letanías pero también hacen parte de la tradición oral del Caribe colombiano.

Rezo: Que no hayan manos agresivas/La paz es nuestro deseo/En las instituciones educativas/ Rechazamos el matoneo/Coro: Aquí los buenos somos más/Queremos las aulas en paz.

En 1993, antes de que se consolidara lo que es hoy Gavi y sus rezanderos, el germen del grupo surgió en una parranda de compadres como lo atestigua Manuel, el único que sobrevive del grupo inicial.

‘‘Fue en una reunión de amigos con un grupo vallenato. Allí nos pusimos a improvisar versos y letanías, con ellas nos empezamos a mamar gallo’’, cuenta Manuel que 22 años después continúa creando.

Gavi y sus rezanderos ‘no pelan Carnaval’ y este 2015 llegan con un repertorio cargado de escándalos políticos nuevos, y con el chikunguña, que aseguran, es el tema bandera del Carnaval.

'El público lo estaba pidiendo porque el chikunguña está de moda. Nosotros además, con lo que llevamos de letanieros, ya publicamos dos libros y cinco videos. La gente los pide mucho y ¡hasta en el centro nos piratean!'.