La vida de los demás también va cambiando y requieren encontrarse con nuestra empatía y no con nuestra indiferencia o rigidez que los juzgan. No vivimos solos y nuestros esquemas influyen en los otros y por eso tenemos que cambiar.
No soy un ser de luz; soy un hombre que intenta amar bien mientras aprende. Quiero vivir mi hoy con la intensidad que produjo ese video, para gozar en la memoria lo que he vivido.
Dios no está en la vida para estrellarnos contra nuestros defectos y limitaciones; ellas se imponen en nuestra cotidianidad sin reflexión.
Hoy saldré a votar en libertad y con responsabilidad. Es un acto privado y público. Privado, porque no tengo que informar a otro cuál es mi elección; y público, porque sé que mi decisión tendrá algún efecto sobre los demás.
La invitación cristiana es a no dejar que el odio dicte tus respuestas. No permitir que el mal defina tu estilo. Batallar sin perder la humanidad. Luchar por la justicia desde el amor.
Es un tiempo para mirar hacia adentro. Reconocer nuestra finitud, nuestra condición contingente y necesitada, y lo bueno que hay en nosotros.
No puedo sucumbir a la nostalgia ni quedarme atrapado en el ayer, pero tampoco puedo dejar que la ansiedad del mañana me lleve a actuar de manera equivocada. Es necesario descubrir el valor de cada momento. No sé qué vendrá, pero sé quién soy: y eso me basta para caminar.
Vuelvo a orar porque creo en el poder de Dios y sé que actúa en las habilidades que Él, a través de la genética, de la crianza y de la formación, me dio.
Para no retroceder ante el riesgo que implicaba su misión, Jesús debía sentirse libre de ciertas responsabilidades domésticas muy concretas. Por eso no me extraña que en los evangelios canónicos no se le muestre con pareja ni con hijos. Entiendo que, desde las condiciones sociales y culturales actuales, su ausencia de vida familiar pueda parecernos imposible, pero en el contexto que planteo me resulta creíble.
Y no me extraña que detrás esté la sociedad del entretenimiento, en la que se supone que todo aquel que ejerce liderazgo tiene que ser entretenido. Por eso los discursos, los disfraces, los ´shows´ de algunos de estos líderes. Ellos forman parte de la pantalla que entretiene y hace olvidar el dolor de la vida diaria.