Otra cosa es que el régimen norteamericano del partido político que sea debe respetar la calidad de los detenidos y expulsados, o sea que por el solo hecho de encontrarlos ilegales las autoridades no se les puede dar un tratamiento en contra de los Derechos Humanos o calificarlos de delincuentes con solamente detenerlos.
Para el caso de Barranquilla estamos cansados, como igualmente en otros temas, de escuchar a los Ministros de Justicia que llegan a ese despacho prometiendo la construcción de las famosas “Super prisiones”. O sea, enormes, capaces, modernas y muy seguras localizaciones de confinamiento para evitar el congestionamiento que es la principal motivación para jamás salir del mundo criminal.
Es decir, más de media ciudad peatonal necesita espacios dignos, habilitados para circular. Y no los hay hoy en día cuando podemos conceptuar con pocas probabilidades de error que los andenes desaparecieron en la ciudad o están a punto de extinguirse.
¿Cuál paz? La ilusión de una paz que aniquiló a las sociedades comunistas y barrió con el populismo izquierdista en todos los rincones del mundo. ¿Así, de esta lógica elemental, se desprende que el único culpable de que el país esté sumido en una guerra es el mismo gobierno iluso y estúpido que se dejó ganar la carrera del orden público y la protección de cincuenta y cinco millones de personas?
Dónde está el peor daño es en los noticieros de televisión. No todos por supuesto. Pero algunos son complacientemente morbosos en la extensión de la noticia y detalles del suceso. Por horas enteras y días a veces, repiten y repiten. El público se hastía, se aburre, los hogares se inundan de un ambiente de tensión, extraño.
Siempre hemos tenido corrupción estatal, no lo negamos, pero hace muchísimos años, muchos, que no llegamos a los topes tan altos que hoy experimentamos. La alta Corte no le alcanza el tiempo para atender tantas demandas y denuncias. La Fiscalía ha tenido que duplicar su nómina, los archivos se pudren guardando en los juzgados anaqueles repletos hasta el techo.
En Salud el mayor desbarajuste: acabaron con nuestro antiguo sistema de atención al ciudadano, que aun cuando no era perfecto funcionaba. En Comercio e Industria cada día más con los brazos cruzados por no tener presupuesto. En Turismo solo promesas y abandono total.
La mala educación de los choferes, la desobediencia a las normas e indicaciones. Querer ocupar estrechos espacios donde no hay cupos, la soberbia y la intransigencia al conducir, son a nuestro juicio importantes opiniones que manifiestan verdades explícitas fácilmente comprobadas.
Pese lamentablemente, a algunos correos deprimentes y nada reales, que en política nunca faltan, el país entero destaca con muy merecida gratitud la gestión exitosa de la Dra. Margarita al frente de lo que pueda denominarse la más alta estructura jurídico-moral del país inserta en nuestra Constitución.
Tenemos la suerte que hoy tenemos un Gran Alcalde, con mayúscula, está convirtiendo la urbe en un vividero muy agradable. Más que antes que ya era encantadora. Cada día progresamos más, atraemos más visitantes, organizamos más encuentros de toda estirpe. Nuestra condición de urbe tropical ayuda mucho en invitar a la solidaridad y la simpatía. Somos atractivos ante el país y ante el mundo.