'José, asómate al balcón' le gritó desesperada Ingrid Polo a su hijo de 18 años, luego de ver desde su casa que una avalancha de agua amenazaba con llevarse los carros que transitaban por la carrera 49C con calle 85, al norte de Barranquilla.
Eran las 2:30 p.m. aproximadamente. Dentro de uno de los autos iba la familia Martínez Beltrán con su pequeño hijo de 7 años, quien al ver la fuerza del arroyo comenzó a llorar y preguntarles a sus padres si iban a morir.
'En menos de un minuto lo que parecía un charco se convirtió en un peligro y nos arrastró de un carril hasta el otro extremo, chocándonos con otros carros', contó Rosana Beltrán, quien iba a bordo de un spark blanco.
En una sola cuadra, seis carros con pasajeros atemorizados esperaban auxilio. Dos camionetas varadas, el automóvil Spark, un Kia, un Audi y un Nissan.
Al ver tal situación, José Arcila abandonó la comodidad de su cuarto para atender el llamado de su madre y cumplir con lo que Beltrán consideró 'una acto heroico'.
'Salí corriendo como pude a buscar una cuerda porque sabía cómo se pone esto de feo', dijo Arcila, mientras sobaba los raspones en sus rodillas, saldo de su trabajo de rescate.
En ese momento, sin embargo, con lo que no contaba el joven era que por más voluntad que tuviese, una persona no era suficiente para ser 'héroe'.
'Me caí dos veces al intentar pasar la cuerda y el mismo roce me quemaba los brazos. Menos mal aparecieron muchos otros para seguir con la ayuda', expresó Arcila.
Así quedó registrado en un vídeo en el que, entre gritos, decenas de hombres enfrentan al caudaloso con cuerdas. Entre todos, aseguran los carros, cargan y dejan en un lugar seguro al niño, y evacuan las personas que estaban en los autos.
El drama. Para Beltrán, los minutos dentro del arroyo 'fueron traumáticos'. Segundos antes de que la corriente de agua subiera su nivel, su esposo, José Martínez, le había advertido de la intensa llovía que se venía.
'El cielo estaba muy oscuro pero no había ningún arroyo. Lo impresionante fue cuando vimos a tantos carros intentar dar reversa, pero ya era demasiado tarde. El de nosotros le entró agua y se apagó enseguida', recordó.
El pequeño José David, quien había sido recogido del colegio por sus padres, dejó a un lado el celular con el que jugaba y entonces, comenzó a gritar.
'Yo no tuve más remedio que dedicarme a rezar y decirle que no iba a pasar nada malo, aunque estábamos muy asustados', contó Beltrán.
Ya más tranquilo, el niño de gafas y uniforme le dijo a su madre que quería regresar a clase para contarle a sus compañeros lo que le había ocurrido.
Ya de regreso a su hogar, Arcila contaba los billetes que algunas personas le obsequiaron al considerar que había salvado vidas. En total, unos $95.000 por la ayuda.