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El plan de la Policía contra el crimen y el incremento del homicidio en el área metropolitana de Barranquilla, consta de cuatro fases y será llevado a cabo por un refuerzo de 410 funcionarios procedentes de distintas unidades y zonas del país.

Las primeras piezas y los objetivos del programa fueron dados a conocer ayer a EL HERALDO por cinco altos mandos de la institución, en visita a esta Redacción. 'Hemos venido haciendo unas intervenciones, entre esas un diagnóstico de lo que está sucediendo', dijo el mayor general Jorge Rodríguez Peralta, director de Seguridad Ciudadana.

El estudio al crimen de esta zona del país concluye en primera medida que la ola de asesinatos, 43 en estos 14 días del año, no obedece a la injerencia de un grupo armado organizado (gao), como en la actualidad se hubieran denominado a ‘los Paisas’ y ‘los Rastrojos’, bandas foráneas que de 2007 a 2013 dominaron el hampa en el Atlántico.

'Detrás de esta escalada homicida no existe ninguna estructura delincuencial de alto nivel. Barranquilla no tiene los problemas que por el momento enfrenta Cartagena, con presencia del ‘Clan del Golfo’, o Santa Marta con ‘los Pachenca’', afirmó el general Gonzalo Londoño Portela, jefe de la Región 8 de Policía.

Un caso particular

En informes publicados en días pasados EL HERALDO informó que en esta capital hay una fragmentación de la delincuencia, de acuerdo con investigadores, debido a que la última estructura organizada dominante, ‘los Rastrojos’, se dividió entre ‘Vallunos’ y ‘Costeños’.

De esa guerra interna surgieron en 2013 ‘los Costeños’, hoy considerada una banda que, aunque posee negocios con grupos de otros departamentos, tiene una marcada influencia local. Sus señalados líderes son Jorge Díaz Collazos, alias Castor, y Digno Palomino Rodríguez, alias ‘Sebastián’, de quienes la Policía tiene información que se esconden en Venezuela.

El resto del pastel se lo reparten ‘los 40 Negritos’, ‘los Papalópez’ y reductos de ‘los Rastrojos’ y ‘los Paisas’. 'Tenemos una violencia criminal dispersa', respondió el general Jorge Vargas Valencia, director de la Dijín, a quien el presidente Juan Manuel Santos ordenó quedarse en la ciudad hasta bajar los índices de homicidios.

'Son criminales los que están haciendo, delincuentes con antecedentes, pero no están relacionados con algún tipo de sistema criminal organizado foráneo que venga y pretenda realizar control', recalcó.

Informes de inteligencia recientes, sin embargo, no dejan claro si ‘los Papalópez’ mantienen independencia o fueron absorbidos. Las dudas nacen de que hasta el primer trimestre del año pasado su presunto líder era Luis Mosquera De Ávila, alias El Burro, antiguo miembro de ‘los Rastrojos’.

Mosquera fue sorprendido en abril por fuera de la casa donde debía cumplir detención domiciliaria, en La Chinita, barrio del suroriente en el cual ‘los Papalópez’ poseen su principal centro de operaciones ilícitas: tráfico de armas y drogas, extorsiones a comerciantes y dueños de casas, amenazas y asesinatos.

Revisan procesos y fallos

La primera fase de la Policía consiste en intervenir en el suroccidente las zonas con mayor incidencia de homicidios, riñas y atracos a buses: El Bosque y barrios conexos como El Romance, Las Malvinas y Sourdis.

Las labores incluyen registros a motociclistas y autos, sin descuidar otros sectores como La Luz y La Chinita en el suroriente. 'No queremos tener un ‘efecto globo’, que si apretamos en un lado, se infla por otro', explicó el general Mariano Botero Coy, comandante de la Policía Metropolitana.

Para la fase dos un grupo especializado de 50 agentes en investigación e inteligencia de la Dijín y Dipol, además de expertos en análisis criminal, comenzó a revisar procesos penales que tienen pendientes órdenes de capturas y allanamientos.

También elaboran una lista de exreclusos beneficiados con detenciones domiciliarias pese a su posible alta peligrosidad, como ‘el Burro’, de condenados en casa por cárcel, y de sindicados libres por cuenta de la Ley 1760, por la cual varios investigados alcanzaron a obtener libertad el año pasado porque sumaban dos años presos sin conocerse los fallo en sus casos.

En ese listado estaba Diego Vargas Jiménez, señalado integrante de ‘los Papalópez’ encontrado muerto a las 5:30 de la madrugada del viernes en una zona enmontada de la vía a Juan Mina, a las afueras de Barranquilla. Tenía una herida de escopeta en la cabeza y una cortada en la oreja izquierda.

Según cifras que maneja la Policía, en diciembre anterior salieron libres 55 detenidos por vencimiento de términos, lo cual coincidió con el repunte de los índices de asesinatos desde la última semana de diciembre.

Extorsión

En una reunión con directivas del Inpec se determinó que los excarcelados en el último trimestre de 2016 ascendieron a 250.

'Hombres y mujeres delictualmente de alta monta. Se partió ese ‘ping’ de comunicación, de pronto ellos (Inpec) no consideraron oportunos informar, pero mire esa desinformación a qué nos llegó', lamentó Botero.

Las alertas también se prendieron por eso en el Gaula, pese a que en 2016 hubo una reducción del 28% en las denuncias de víctimas de extorsión, en comparación con 2015. 'De los 250, varios se dedican a eso', advirtió Botero Coy.

El general Fernando Murillo Orrego, director de los Gaula de la Policía, adelantó que 10 redes de extorsionistas en el área metropolitana están en la mira.

Las otras dos fases de la intervención incluyen el ofrecimiento de recompensas por la localización de delincuentes, la recolección de evidencias que soporten las pesquisas que liderarán dos fiscales especializados que esta semana arriban a la ciudad y, en coordinación con el Inpec, se ordenará el traslado a otros penales del país de reclusos de las cárceles Modelo y de El Bosque, desde donde siguen ordenando asesinatos y cobros extorsivos.