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Tras haber dejado el Ministerio de las TIC, a inicios de este año, Mauricio Lizcano se ha dedicado a recorrer el país con dos objetivos en mente: conocer de primera mano las problemáticas de la ciudadanía y entender si su nombre tiene la fuerza necesaria para aspirar a la Presidencia de la República en 2026 .

¿En qué anda Mauricio Lizcano?

Yo ando recorriendo el país para escuchar. Para poder gobernar, primero hay que escuchar. Todo el mundo sabe que hay problemas de seguridad en Barranquilla, todo el mundo sabe que hay problemas de salud, todo el mundo sabe que hay costos de la energía elevados y todo el mundo sabe que no hay oportunidades de empleo, pero donde yo no veo que la gente se esté concentrando es en las soluciones. Yo he estado recorriendo el país escuchando a diferentes actores sociales regionales, empresarios, comunidades y periodistas para escuchar de ellos cuáles consideran ellos son las posibles soluciones a los problemas que aquejan la región. Y sobre eso, entender si existe o no la posibilidad de presentar mi nombre a la presidencia, si hay un espacio en el que yo pues puedo contribuir a ser útil. Si no soy útil y no contribuyo, pues seguramente otra gente lo podrá hacer mejor, pero estoy sobre la base de escuchar.

En ese sentido, parece que la discusión solo está centrada en las ‘peloteras’ de la izquierda y la derecha...

Yo lo que creo es que la gente se centró en derecha e izquierda, inclusive en el centro y se metió en un debate político de trincheras ideológicas para mantener adeptos. Yo lo llamo el proyecto engañabobos, porque la gente no está por algo, sino en contra de y entonces los de izquierda los tienen alineados para atacar a Uribe y a sus amigos. Aquí nos junta es el odio a Petro y el odio a Uribe. Hacer política basados en el odio pues siempre va a fracasar. No electoralmente, el odio es un gran elemento electoral, pero va a fracasar el país, va a fracasar la nación, va a fracasar el estado. Entonces, ¿qué es lo que he dicho yo? Hablemos de unión, no de división. Hablemos del futuro, no hablemos del pasado. Y yo creo que esa narrativa que hoy no es mayoritaria, ojalá la gente la pueda entender, ojalá la gente la pueda escuchar y ojalá la gente la pueda tener porque no vamos a resolver el problema. El problema no es cambiar a Petro por otro. El problema no es cambiar a Petro por cualquier nombre de derecha.

Es que si seguimos este antropofagia política de destruir al otro, pues puede ganar otra persona diferente a Petro, del otro lado, cualquiera, pero si vuelve otra vez la oposición y otra vez la misma peleadera y no hay puntos de acuerdo y hacemos política basada en la división y en la unión y no en los principios y en los valores, pues Colombia no va a tener futuro. Es un país que va realmente fracasar.

Usted era visto por la izquierda más radical como una persona no tan cercana al proyecto político de Petro, como un bicho raro, pero aún así se mantuvo y sacó resultados. ¿Cómo lo hizo?

Porque yo primero no entré en el debate ideológico. Yo trabajaba para un gobierno de izquierda, pero yo no era de izquierda y yo no me metí en el discurso ideológico. Yo trabajaba para todos los colombianos. Yo no me dediqué a atacar los enemigos del gobierno, pero tampoco me dediqué a hacer política con los enemigos del gobierno. Yo me dediqué a Colombia. Yo me concentré en poner a primero Colombia y en trabajar para todo el mundo. Fuera pobre o rico, yo no discriminaba, por supuesto hay que ayudarle más a los que necesitan que los que no necesitan, pero ellos también hay que trabajar con ellos. Yo pude trabajar con todos los colombianos, con el empresario, con el trabajador, con la persona de la comunidad, con el de inteligencia artificial y pude trabajar con todos los sectores políticos, no me concentré en discriminar a nadie y pues haciendo seguimiento permanentemente para ejecución. Fuimos el ministerio más ejecutor.

¿Por qué usted sí pudo y quizás otros ministerios siguen en negativo?

Yo pude por dos razones: una, porque conocía al Estado. Yo había sido presidente del Congreso, secretario general de una entidad como el IGAC, secretario de tránsito a mis 20 años, pero además me había formado, había ido a Harvard a estudiar administración pública, había ido a MIT a hacer un MBA en gerencia. Muchos de los que llegaron o han llegado al gobierno pues no conocen el estado, entonces mientras las aprenden, ya lo sacan, entonces llega otro que vuelve a aprender y vuelven y lo sacan, o otros llegan a hacer ideología y hacer política, hacer activismo político y eso pues obviamente no da resultados

Por otro lado, ¿es culpa de este Gobierno el crecimiento de los grupos ilegales?

En el tema de la Paz Total yo sí creo que el Gobierno se equivocó porque al plantear una cosa que se llama cese al fuego sin verificación y sin ubicación, eso lo que permite es el fortalecimiento de los grupos al margen de la ley.

Cuando usted le dice a los militares no los puedo atacar a unas fuerzas que usted no sabe de dónde están, usted lo que termina es dejando un territorio como una zona de extensión que hacen los grupos al margen de la ley. Pues no atacan al gobierno, pero ¿qué hacen? Se extorsionan, se fortalecen económicamente, aumentan el reclutamiento, aumentan la exportación de coca y obviamente la paz total, el fracaso de la paz total es lo que ha llevado al aumento por lo menos de la seguridad pública, es decir, la seguridad en los territorios.

¿Qué pasa con la salud?

Tenemos un problema en salud y es que al no haber hecho reformas, al estar en esa pelea, pues el sector público se paralizó, llevamos 3 años sin inversión del sector privado en la salud. Llevamos 3 años peleando por el sistema de salud y pues ¿qué hace un inversionista? Pues no invierte. Al no haber inversión dependemos solo de la inversión pública. No hay porque hay déficit fiscal, no se ponen de acuerdo en el valor de la UPC. Hay integración vertical, hay corrupción en los hospitales, no hay medicamentos.

Bueno, se nos volvió lo que se llama la tormenta perfecta en los cuatro actores del sistema.

Muchos de esos problemas venían de antes, seguramente se han agudizado en algunos casos en este gobierno, otros se han resuelto otras cosas, pero sin embargo el tema es que el problema es que no hay es soluciones porque los problemas son estructurales, el sistema de salud viene con problemas hace 10 o 15 años, le han puesto pañitos de agua tibia.