Alias Chirimoya, uno de los principales jefes del Clan del Golfo, murió este viernes durante un operativo policial en el norte del país. Para el Gobierno Nacional, su muerte representa uno de los mayores golpes contra estructuras criminales en lo que va de 2025.
El Ministerio de Defensa lo calificó como el “objetivo de más alto valor neutralizado en el año”, debido a su influencia dentro de la organización criminal y al nivel de violencia que ejercía en distintas regiones del país.
“Este hombre era el responsable de asesinatos, desplazamientos, reclutamiento forzado y amenazas contra comunidades enteras. No hay lugar donde se puedan esconder los criminales que afectan a nuestra población”, dijo el ministro Pedro Arnulfo Sánchez Suárez, tras confirmar el resultado del operativo.
Mano derecha del máximo cabecilla del Clan del Golfo
Las autoridades lo identificaban como jefe de la estructura Arístides Mesa Páez, compuesta por más de 1.300 hombres armados. También era señalado como la mano derecha de alias Chiquito Malo, actual cabecilla del Clan del Golfo.
Durante su trayectoria criminal, que superaba los 21 años, se le atribuyeron hechos relacionados con narcotráfico, homicidio y extorsión. Tenía más de cinco órdenes de captura vigentes y una solicitud de extradición por parte del gobierno de Estados Unidos.
Además, según la Policía, mantenía disputas con otros grupos armados ilegales por el control de rentas ilícitas como el tráfico de drogas y la minería en varias zonas del país.
Reacción oficial: “Esto se hace por la vida”
Desde el Gobierno, el mensaje fue claro: el operativo se realizó con el objetivo de proteger a la población civil y reducir el accionar de estructuras armadas que, según el Ministerio de Defensa, representan una amenaza directa para comunidades enteras.
“Esta operación fue ejecutada acorde a la Constitución y la ley, pero sobre todo buscando la protección de la vida de todos los colombianos”, aseguró Sánchez Suárez.
El funcionario también hizo un llamado a continuar con la ofensiva contra estas organizaciones. “Pararemos únicamente cuando no existan criminales en este hermoso territorio de nuestra amada patria”, agregó.
Acciones paralelas contra las disidencias
Mientras esto ocurría en el norte del país, en el sur las autoridades reportaron la captura de nueve integrantes de la estructura 48 de las disidencias de las FARC. Los detenidos, según la Fiscalía, planeaban atentados contra líderes sociales y buscaban fortalecer rutas de narcotráfico en zonas rurales.
Ambas acciones hacen parte de una estrategia que busca frenar el avance de estructuras armadas ilegales y garantizar la presencia del Estado en regiones históricamente golpeadas por la violencia.