¿Cómo debe ser una la estructura tributaria de un país, progresiva o regresiva? Para empezar, permítanme aclarar que, a grandes rasgos, “progresiva” significa que las personas con más riqueza pagan más impuestos, y “regresiva” significa pagar impuestos proporcionales al consumo. Un ejemplo de política fiscal progresiva es un impuesto a las operaciones en la bolsa de valores que involucren cantidades grandes. Un ejemplo de política regresiva es el aumento del IVA sin distinciones.

El debate respecto a qué tipo de estructura tributaria es mejor para el desarrollo colombiano debería estar más que vivo hoy en día en Colombia, dada la propuesta de reforma tributaria que se espera sea enviada al congreso en este mismo 2016. Aún no se conoce un borrador de la propuesta, pero todo parece indicar que será regresiva, pues parece ser que tendrá un impuesto a la renta unificado y menos impuestos a las inversiones petroleras.

Naturalmente, las personas con mayor riqueza (especialmente los inversionistas extranjeros que no tienen que vivir la realidad colombiana día a día) se opondrán a una reforma progresiva. Argumentarán que los impuestos progresivos desalientan la actividad económica y que, por tanto, por doloroso que sea, es mejor que los impuestos sean regresivos.

Por cierto, esto es básicamente lo que Donald Trump ha dicho ya varias veces sin tapujos en su campaña, al hablar de su “propuesta económica”. ¿Tienen razón? Obviamente, la respuesta general es “depende del caso concreto del que estemos hablando”. Sin embargo, lo más probable es que no la tienen. Ofrezco dos razones.

Primera, crecimiento económico no es igual a desarrollo económico. Desarrollo económico significa mejor índice de desarrollo humano (IDH), que a su vez es un promedio geométrico de indicadores de educación, salud e ingresos. Con el criterio del IDH en mente, parece difícil negar que los impuestos regresivos aumentan las brechas en salud, educación e ingreso y por tanto muy probablemente reducen el IDH. Esto será casi seguramente el caso en ausencia de políticas redistributivas que acompañen la recaudación.

Segunda, en el corto plazo, la estructura de recaudación puede ser irrelevante para lograr la cantidad que se desee recaudar, pero en el largo plazo las sociedades igualitarias tienden a ser capaces de recaudar más. Los impuestos regresivos, en ausencia de otras políticas redistributivas, aumentarán la desigualdad.

*Profesor del IEEC, Uninorte. Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen la posición de la Universidad ni de El Heraldo.

leopoldog@uninorte.edu.co