Hoy, el simple acto de sentarse en un bordillo ha tomado un nuevo significado. Gracias a la icónica Shakira, quien, con su espontánea elegancia barranquillera, posó junto a sus hijos en uno de estos humildes asientos, recordamos que la esquina y el bordillo son mucho más que un lugar de descanso. Son el corazón de la vida comunitaria, el escenario donde se tejen historias, se comparten risas y se construye memoria.
En el Caribe colombiano, la esquina es el punto de encuentro por excelencia. Allí, entre cuentos, anécdotas y partidas de dominó, se forja la identidad de un pueblo que sabe convertir lo cotidiano en extraordinario. El bordillo, ese testigo silencioso de generaciones, hoy reclama su lugar en la historia. No es solo un lugar para sentarse; es un espacio para recordar, para reunirse y para celebrar la vida.
Así que, la próxima vez que pases por una esquina, no olvides el llamado del bordillo. Siéntate, observa y déjate llevar por la magia de un lugar que, gracias a Shakira, hoy nos recuerda que las tradiciones más simples son las que nos mantienen unidos.
Carmelo Valle Mora