Esta semana, en la Universidad del Norte, se presentó el libro Casa Grande Caribe: La infraestructura que necesita nuestra región, que propone una radiografía de las obras prioritarias para el desarrollo de la región Caribe en áreas como transporte, adaptación al cambio climático, acueducto y alcantarillado, y cultura y deporte. El análisis de sus 268 páginas subraya la necesidad urgente de proyectos de infraestructura que mejoren la calidad de vida de sus habitantes.
A lo largo de la última década, la región Caribe ha visto iniciativas de gran potencial, pero muchas no se han concretado debido a la ineficiencia del gasto público y un sistema de gestión deficiente. Esto plantea una pregunta crucial: ¿Se están priorizando las necesidades más urgentes para obtener un mayor retorno económico y social?
Un gasto público inteligente es esencial para ofrecer servicios de calidad a un costo razonable. Para ello, es necesario realizar análisis de costo-beneficio social que permitan ayuden en la priorización de los proyectos de infraestructura. Sin embargo, muchas veces estos estudios no se llevan a cabo adecuadamente, lo que genera decisiones equivocadas que no generan los resultados esperados.
Uno de los principales retos para lograr una gestión eficiente del gasto público en la región Caribe son los costos asociados a los estudios y diseños de proyectos, los cuales deben asumir los municipios. Esta carga financiera, junto con la falta de recursos técnicos y humanos, coloca a los territorios con menos capacidad institucional en desventaja.
Además de los obstáculos técnicos y financieros, la región enfrenta otro desafío crucial: la falta de coordinación intergubernamental. La escasa colaboración entre los niveles de gobierno—nacional, departamental y municipal—frena la implementación de políticas públicas coherentes. La fragmentación política y los intereses divergentes entre los actores locales dificultan la creación de un enfoque colaborativo que resuelva los problemas de manera integral, generando duplicidad de esfuerzos y mala optimización de los recursos disponibles.
Sin una estrategia clara y un trabajo conjunto entre los diferentes niveles de gobierno, los esfuerzos para reducir la desigualdad seguirán siendo ineficaces. La creación de un banco de proyectos, la implementación de análisis de costo-beneficio social y una mejor coordinación intergubernamental son pasos cruciales para la transformación del caribe colombiano.
De cara a la tercera edición de Casa Grande Caribe, esperamos seguir aportando al debate sobre cómo lograr avanzar como región.
* Directora Ejecutiva de Fundesarrollo