Las cifras estadísticas de infecciones que aparecen durante y después de festividades, como el carnaval, no son muy ciertas, puesto que la mayoría de las infecciones no están en los registros y, la forma de su recolección no es muy clara y objetiva. Hay un aumento de la población de turistas con diferentes posibilidades de ingresos de gérmenes o microorganismos de otras regiones o países.

El aumento masivo de personas, la posibilidad de un contacto más cercano, la llegada de personas con otras enfermedades de otros lugares, y la desinhibición, con el consumo de alcohol, y otras drogas, lleva al olvido temporal del cumplimiento de costumbres, reglas y controles, que en otros momentos son tenidas en cuenta, pero, en fechas como el carnaval, desaparecen en un alto porcentaje.

Entre las infecciones transmisibles que ocupan una mayor frecuencia, están las infecciones respiratorias, las de transmisión sexual, y otras que son propagadas por el agua, la alimentación o los mosquitos circulantes como el dengue, el zika, la chikungunya y la fiebre amarilla. Si a esto, le sumamos las condiciones previas de los pacientes con enfermedades como diabetes, cáncer, VIH, o personas de la tercera edad o niños. Debemos tener en cuenta, ciertas recomendaciones que pueden ayudar a disminuir la aparición de brotes o casos, que se presentan en estas fiestas.

Son recomendaciones mundiales, la de mantener el distanciamiento, que desafortunadamente se vuelve difícil de cumplir, por el aumento de los eventos públicos con saturación de los espacios. Utilización de medidas sanitarias de limpieza, lavado de manos, jabón o alcohol glicerinado, las cuales disminuyen la potencialidad de enfermedades por contacto directo de persona a persona.

También, puede disminuir la posibilidad de contagios de infecciones respiratorias, cuando, además, del lavado de manos, se utiliza adecuadamente el tapabocas, principalmente, en aquellas personas, con alteraciones previas, en tratamientos especiales, corticoides o inmunosupresores, drogas que disminuyen las defensas, facilitando el ingreso de los agentes infecciosos que, aunque de tamaños microscópicos, nos pueden causar daños severos. Para las personas alérgicas, evitar la espuma, la maicena y otras sustancias utilizadas que, aunque prohibidas se siguen utilizando.

Las infecciones de transmisión sexual, son de las más importantes, como el SIDA, la hepatitis B y otras, durante estas fiestas, se recomienda la utilización del preservativo o condón, para contactos ocasionales.

La aparición de intoxicación alimentaria, por ingesta de comidas, higiénicamente mal preparadas o conservadas, son también importantes de considerar, cambios en las deposiciones, náuseas, vómitos o, aparición de retortijones o dolores abdominales, deben hacer sospechar esta enfermedad que, en principio, no se muestra muy complicada, pero pueden llevar a episodios mortales.

No olvidar que si se consume alcohol este sea adquirido en sitios que garanticen su calidad, ya que también puede llevar daños orgánicos severos, falla hepática o alteraciones nerviosas graves.

La necesidad de revisiones médicas en épocas de post festividades es necesaria, más obligatoria cuando hay manifestaciones clínicas, posteriores, como brotes, cuadros respiratorios, cansancio y otros que, aunque sin síntomas, están infectados.

El carnaval, como en otras actividades, necesitan seguir dándosele su respeto que merecen conductas de riesgo que pueden concluir en estados que nos pueden sacar de un rato feliz al dañar la salud. La alegría se puede conseguir con moderación y respeto a la vida, para poder pensar en que si nos cuidamos podremos estar saludables

@49villanueva