Para algunos, el presidente Petro será derrotado en 2026, tanto en las elecciones parlamentarias como en la presidenciales. Para otros, la reelección del progresismo en el poder es una realidad.
El presidente Petro sería derrotado por las siguientes razones:
1.- Desconexión con la realidad. Petro se mantiene encerrado en una burbuja de ideales, demonios, egos y debilidades de su personalidad histérica, que le impiden conectarse con el país nacional.
2.- Incumplimiento de las reformas propuestas en campaña. Petro ganó las elecciones presidenciales por sus propuestas de campaña. El examen final de su gestión gubernamental está marcado por el incumplimiento de sus promesas de cambio.
3.- Pérdida de la lucha contra la corrupción. Petro perdió su lucha contra la corrupción a pesar de ser su bandera histórica en el congreso. Una vez posesionado en la presidencia se mal rodeó de personajes empeñados a fondo para que su gobierno fuera tan corrupto como los de sus antecesores.
4.- Falta de gobernabilidad de su mandato. Petro no fue capaz de tender puentes de entendimiento con los poderes legislativos, judicial y sociedad civil, trenzó una constante confrontación que le terminó perjudicando su gestión.
5.- Pésima comunicación. Petro no sabe comunicar sus ideas: no las expone, las impone; no acepta la necesaria retroalimentación contradictoria del “escucha”; no es asertivo, prefiere la confrontación; opta por crear opinión en su cuenta “X”, que fortalecer su comunicación con los medios tradicionales, así fueran políticamente contrarios; y, le falta inteligencia emocional para comunicar.
Por las siguientes razones no se puede afirmar irrefutablemente que la derrota del presidente Petro en 2026 está cantada:
1.- Pésimo ejercicio de la oposición política. La oposición no ha sido efectiva, técnica y justa. Tal postura pudiera catapultar a Petro y al progresismo a ser reelegidos en 2026.
2.- Petro el audaz. Buena jugada agónica pero audaz de Petro es presentar la consulta popular como medio de aprobación de las reformas sustanciales de promesas de campaña que le fueron negadas en el congreso.
A falta de debate, Petro se la juega con un mecanismo de participación democrática, como es la “Consulta Popular”, convoca al constituyente primario mayoritario, “que sigue llevao presa de la desigualdad”, invitándolo a la calle, escenario que domina perfectamente.
3.- Deuda histórica con los más oprimidos. El problema de que Colombia sea uno de los países más desiguales del mundo sigue intacto. Tal pobreza se explica tanto en nefastos gobiernos de derecha, que gobernaron 200 años saqueando el erario, como en la izquierda de Petro que en 4 años hizo lo mismo.
De tal suerte que existe una gran probabilidad que en 2026 se elija un gobierno progresista o de centro.