Es muy curioso ver como se pregona en el mundo las energías “renovables” como un hito de la salvación de la humanidad a los embates del clima. Claramente, debo recalcar que no tengo nada en su contra, al contrario, pienso que son muy importantes en una matriz energética más robusta y diversificada. No obstante, para entender los que significa la transición energética debemos entender de donde provienen las nuevas energías.

Ya el mundo habla de la importancia de los minerales y combustibles fósiles en la producción de infraestructura para los nuevos energéticos, es decir, somos conscientes que dependen de recursos no renovables, entonces, ¿cómo aún es posible que le sigamos llamando energías “renovables”? pongámonos a pensar que pasaría con estás energías el día que el mundo no tenga disponibilidad de cobre, níquel, aluminio, tierras raras, incluso, carbón, calizas o gas, pues no podríamos producir ni un solo kilowatts de energías “renovables”.

En mis clases siempre le digo a mis estudiantes que la energía solar efectivamente es renovable, sin embargo, para que nosotros los humanos la utilicemos debemos transformar ese calor en electricidad y es ahí donde necesitamos de los recursos no renovables y construir infraestructura, y hace que lo pensamos que es renovable ya no lo sea (aunque la gran masa crítica aún no lo acepte o entienda).

Esto es un hipotético, pero hasta que la humanidad no salga al sol y el cuerpo naturalmente o por alguna modificación genética, haga fotosíntesis o cualquier otro proceso y transforme esa energía del sol y luego le ponga el dedo al celular o cualquier equipo y lo pueda cargar, entonces solo ahí podemos decir que la energía es efectivamente renovable, sino seguiremos mintiéndonos los unos a los otros hablando de renovables que dependen exclusivamente de recursos no renovables como los mineros y los combustibles fósiles.

Esa mis queridos lectores, es la discusión que aún no entendemos en los países en vías de desarrollo y en aquellos que se creen muy altruistas, el encadenamiento de las energías tradicionales con las energías “renovables” es total, no se les escapa ni un solo pelo, están abrazadas, amarradas y con síndrome de dependencia física y hasta emocional con los mercados mundiales.

La transición energética es solo una utopía, yo no puedo transitar de una fuente de energía que depende de recursos no renovables, a otra que depende de los mismos recursos no renovables, es hasta irónico e incoherente, simplemente, son nuevas tecnologías para la producción de energía por eso lo que estamos haciendo realmente es una diversificación energética, ampliando y robusteciendo la matriz energética, algo que está muy bien.

Debemos hacer una conversación muy honesta, muy profesional y a la altura de la realidad. Si realmente queremos transformar al país en términos energéticos y económicos, debemos entender lo que realmente significan los nuevos energéticos para el mundo extractivo.

Lastimosamente, nunca hicimos la tarea juiciosos, salimos corriendo a instalar proyectos y a regular cosas que se contradicen y hoy tenemos un retroceso, muchos proyectos frenados y comunidades que no entienden lo que hace el gobierno.

* Director Observatorio de Transición Energética del Caribe OTEC – Universidad Areandina