Sí, sí la tiene, sobradamente cuando al aplicar sus Leyes sobre Migración dispone que toda persona que tenga el deseo de ingresar a territorio estadounidense debe cumplir con los requisitos de tramitar el estatus que solicita y la calidad de visitante, para permanencia temporal o definitiva en la categoría que persiga el visitante en dicha solicitud. El que no cumpla con estos elementales reglamentos legales no puede llegar a suelo norteamericano. El tema a simple vista puede parecer antipático, pero es legal. Puede suponer una actitud de petulancia, de soberbia, de altivez, de grosería, pero son sus Leyes y el visitante debe aplicar a ellas para ser aceptado.

Es como si cualquiera de nosotros con residencia o propiedad propia reciba sorpresivamente la llegada de personas que no conoce o no desea conocer y obviamente no le permite el ingreso a su propiedad privada. Tomemos el ejemplo a nivel nacional, como país y apliquemos el principio universal de autorizar los ingresos foráneos. Entre naciones vecinas, por ejemplo, que tienen convenios y relaciones muy intensas en todos los aspectos, como sería el caso de Venezuela y Colombia, no hay problemas porque ser vecinos con múltiples convenios de migración les permite un tránsito muy ágil. Y sin embargo, hoy día por la fuga de venezolanos huyendo de Maduro se activan muchas requisitorias para ingresar.

Otra cosa es que el régimen norteamericano del partido político que sea debe respetar la calidad de los detenidos y expulsados, o sea que por el solo hecho de encontrarlos ilegales las autoridades no se les puede dar un tratamiento en contra de los Derechos Humanos o calificarlos de delincuentes con solamente detenerlos. Sucede sí que las autoridades del norte tienen muy completos listados enviados por la justicia colombiana de los imputados a penas, los convictos en cárceles, los delincuentes que huyen, los que se escapan de las prisiones y los permanentes de la violencia del narcotráfico que delinquen a diario y no han podido ser apresados. Pero los listados existen y copias tienen los norteamericanos. A estos delincuentes sí se les puede aplicar una detención más dura, pero siempre respetándoles su esencia humana como a todo ser que existe en el mundo titular de principios legales consagrados en toda legislación.

Por todo ello, creemos que Estados Unidos tiene el Derecho de hacer una limpieza y que allá se queden los que cumplan con un mínimo de reglas y estén limpios. Que puedan ser si acaso amnistiados, pero si son delincuentes los norteños deben enseguida expulsarlos.