Después del reciente terremoto, yo no sabía dónde quedaba Myanmar. Cuando estaba en el colegio, era Birmania. ¿A qué se debe ese cambio? Aurelio Valera, Malambo

Los cambios de nombres geográficos han sido frecuentes en la historia. Nuestro propio país, sucesivamente, se ha llamado Gran Colombia, República de Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de Colombia y, desde 1886, República de Colombia.

Los cambios de denominaciones geográficas obedecen a factores diversos, como agendas políticas, fusión de territorios de distinto nombre, intento de recuperar la identidad ancestral o solo por un repaso de la historia…

El caso de Myanmar, que cambió su antiguo y sonoro nombre de Birmania, se debió a que en 1989 la Junta Militar gobernante quiso borrar la denominación que el país había ostentado durante la ocupación colonial británica, escenario considerado oprobioso; otra razón para el cambio de nombre de Birmania fue que el término Myanmar englobaba todas las etnias que conformaban la nación; de paso, su antigua capital, que era Rangún, ahora es Yangón.

Veamos más ejemplos: Siam (el país de los gemelos siameses y de los gatos siameses) en 1949 pasó a llamarse Tailandia, o ‘tierra de los tai’, nombre con el que exhibían su orgullo racial y el hecho de no haber sido nunca colonia europea del sudeste asiático.

En 1975, el Congo, para olvidar los abusos padecidos cuando era el Congo Belga, cambió su nombre por Zaire, pero en 1997 se convirtió en la República Democrática del Congo.

Cuando en 1993 hubo la escisión de Checoeslovaquia, el territorio se dividió entre Eslovaquia y República Checa, pero esta última, en 2016, pasó a llamarse Chequia.

El cambio de nombres en el caso de las ciudades es más llamativo. Por falta de espacio, miremos solo tres: Pekín, nombre sonoro, histórico y evocador, cambiado por Beijing; el tradicional Bombay trocado en Mumbai; el misterioso Ceylán cambiado por Sri Lanka, y qué decir de Saigón, la capital del desaparecido Vietnam del Sur, que hoy es Ho Chi Minh. A propósito, el gentilicio de los nacidos en Saigón era saigonés; ¿cuál será el de los nacidos en Ho Chi Minh?

Una vez, usted se refirió a la relación entre comida y sexo; ¿cómo es la cuestión? Pepillo Encinales, B/quilla

Ambos conceptos se relacionan y se rozan, puesto que están arropados por el mismo halo de hedonismo, esa doctrina que juzga el placer como el principal objetivo de la vida. De hecho, tal como se ha señalado tantísimas veces, en la comida y en el sexo intervienen los cinco sentidos. Es fácil asociar esas intervenciones.

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