Ayer se posesionó el nuevo Congreso y el 7 de agosto el presidente electo. El regreso del uribismo genera dudas en cierto sector de la sociedad. Las minorías sienten preocupación y algunos nombres del nuevo gabinete despiertan cuestionamientos.
El derecho a la protesta es una de las pocas herramientas que tiene la ciudadanía para manifestarse. Es un derecho constitucional que debe respetarse. El Artículo 37 de la Constitución Política de Colombia reza: “Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Solo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”. Y en el Artículo 39 se lee: “Los trabajadores y empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones sin intervención del Estado. Su reconocimiento jurídico se producirá con la simple inscripción del acta de constitución. La estructura interna y el funcionamiento de los sindicatos y organizaciones sociales y gremiales se sujetarán al orden legal y a los principios democráticos. La cancelación o suspensión de la personería jurídica solo procede por vía judicial. Se reconoce a los representantes sindicales el fuero y las demás garantías necesarias para el cumplimiento de su gestión”.
El ministro de Defensa designado, Guillermo Botero, declaró: “En el ámbito social, respetamos la protesta social, pero también creemos que debe ser una protesta ordenada que verdaderamente represente los intereses de todos los colombianos y no solo de un pequeño grupo”. En el Código de Policía ya existen medidas que regulan la protesta en caso de presentarse disturbios o irregularidades. Afirmar que la protesta es aceptable cuando esta representa los intereses de todos los colombianos es un desacierto y un atentado contra los pilares de la Constitución. La protesta es un mecanismo de la oposición, de las minorías y de los ciudadanos para expresarse. No es una unión colectiva de la nación, es un derecho de los colombianos. Es un motor para la conquista de las libertades individuales. Es el respeto por los diferentes puntos de vista.
Gracias a la protesta, en la Revolución Francesa se logró la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, apareció la primera república. Gracias a la protesta, se dio la Marcha sobre Washington que cambió el destino de los afroamericanos. Gracias a la protesta, en mayo del 68 los obreros, los estudiantes y las mujeres se unieron para exigir garantías y el respeto por las libertades individuales. Gracias a la protesta, la comunidad Lgbti se expresó como colectivo por primera vez, empezó a luchar por sus derechos y por ser reconocidos como comunidad. Gracias a la protesta, los seres humanos hemos alcanzado derechos civiles, manifestado inconformidades y transformado el rumbo de la historia. Atropellarla, indicaría los matices de un gobierno represor. Sería un retroceso sin precedentes y un atentado contra la Constitución.
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