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Las frases '¡Vamos mijito!' o '¡Hágale Rigo!' ahora son mantras en Colombia, un país que divide su corazón entre el ciclismo y el fútbol pero que no ha mostrado fractura en su apoyo a Rigoberto Urán, su inesperada esperanza en el Tour de Francia.

Bromista, desparpajado, sencillo y risueño, pocos deportistas han sacado más sonrisas en su especialidad y fuera de ella que el pedalista del estadounidense Cannondale-Drapac, en una nación acostumbrada a figurar en los titulares de la prensa internacional por noticias de narcotráfico y del conflicto armado de más de medio siglo.

'Es un colombiano de los berracos (valientes, buenos)', dijo a AFP José González, de 44 años, que cada mañana saca tiempo de sus labores de jardinería y conserjería en Bogotá para seguir las etapas de Tour.

Antes de que empezara el pedaleo por los campos galos, en tierras colombianas solo se repetía el nombre Nairo Quintana, el pequeño gigante de los caballos de acero de Latinoamérica que había anunciado su objetivo de vestirse de amarillo pero que no encontró fuerzas para repetir siquiera sus podios pasados.

'Nairo es el mejor de todas maneras, otra cosa es que le haya ido como los perros en misa en el Tour, pero es el mejor ciclista colombiano de todos los tiempos', opinó González sobre el campeón de la Vuelta a España-2016 y del Giro de Italia-2014 y segundo en el Tour en dos ocasiones (2013 y 2015).

Pero como González, son miles los colombianos que en su lugar de trabajo, en salas de espera de hospitales u oficinas, cafeterías o en sus casas ahora canalizan fuerzas a favor de Urán, nacido hace 30 años en el municipio de Urrao, Antioquia (noroeste).

La lucha por quitarle el maillot amarillo a Christopher Froome o asegurar el podio es una cuestión de unidad nacional, amenizada por las ocurrencias de 'Rigo', también llamado 'El toro de Urrao' o 'Rigonaitor', una unión de Rigoberto y 'The Terminator', la película ochentera protagonizada por Arnold Schwarzenegger.

- 'Ese man es buena gente' -

''Rigo' está dando parejo. Ese man es buena gente', explicó Milciades Andrade, un indígena de la etnia amazónica piratapuyo de 49 años que desde hace más de dos décadas trabaja en una finca en el norte de la capital.

Ferviente amante del balompié, Andrade no pierde de vista el Tour, donde destaca la labor casi solitaria de Urán. 'A él le toca solo, nunca se ve a nadie de su equipo. Ojalá gane', afirmó.

En Colombia han sido tendencia en redes sociales y temas de conversaciones de pasillo las respuestas de Urán a los periodistas que lo acompañan en Francia.

A uno que le preguntó minutos después de terminada la cuarta etapa sobre la causa de la caída que provocó la expulsión del eslovaco Peter Sagan, le respondió con su marcado acento paisa: '¡Yo qué voy a saber, huevón!', una frase repetida en docenas de memes y chistes sobre políticos señalados de corrupción.

Cuando le preguntaron sobre cómo se sentía tras ganar la mítica Chambéry en un cerrado esprint con el francés Warren Barguil y con los cambios de su bicicleta dañados, disparó un honesto '¡Jueputa alegría!', que acompañó con una inmensa sonrisa que se equiparó con la de Mick Jagger, vocalista de los Rolling Stones.