Ya pasaron 60 años. Ya tiene cuatro hijos, siete nietos y algunos bisnietos, muchísima agua ha pasado debajo del Puente Pumarejo, pero Luis De Arco mantiene intactos los recuerdos de una gesta colombiana que marcó para siempre su vida y la de todos aquellos que la protagonizaron: la conquista del título de la Serie Mundial de Béisbol Aficionado, el 27 de febrero de 1965, tras vencer 4-0 a México en el estadio Once de Noviembre, de Cartagena.
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Los tiene en su cabeza y en su casa, plasmados en revistas e imágenes que cuida con esmero y han resistido el paso del tiempo.
“Desde esta mañana estoy en eso, recibiendo llamadas, viendo las fotos y recordando todo lo que se hizo ese día. En ese último juego ganamos 4-0 y el lanzador fue Isidro Herrera. El primero lo perdimos 4-2 y el segundo lo ganamos 11-5″, cuenta De Arco a EL HERALDO con total exactitud.
Ni una carrera más ni una menos, tiene fresquitos los marcadores de cada uno de los juegos de la serie final frente a los aztecas, que fueron los adversarios más complejos en una competencia en la que intervinieron Puerto Rico, Panamá, República Dominicana, Nicaragua, Guatemala, Antillas Holandesas y El Salvador. Cuba, que era la principal potencia en ese momento, no participó por problemas diplomáticos entre ambas naciones.
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“Representar a mi país y hacerlo bien fue muy grato para mí y todos los miembros del equipo. Yo jugaba de jardinero central y fui campeón anotador con 12 carreras. El día antes del torneo, el profesor Tony Pacheco (mánager cubano de la selección) me dijo: ‘bueno, Luis, tú vas a ser mi primer bate. Con siete carreritas que me hagas, estoy bien, je. Y resultó que fui el campeón anotador con 12. Incluso, aquí en mi casa tengo el trofeo todavía”, ostenta con humildad.
Era el segundo título de este tipo que nuestros beisbolistas levantaban después del conseguido en 1947. Había felicidad, emoción y mucho orgullo. Sobre todo para quienes fueron participes de la hazaña.
De Arco se va entusiasmando en la medida que se le vienen a la memoria las escenas de aquel glorioso día. La explosión de alegría de la afición en el escenario cartagenero, el recibimiento en Barranquilla para él y todos los curramberos del seleccionado, y la visita a la Casa de Nariño con el reconocimiento del presidente de ese entonces, Guillermo León Valencia, son imágenes que permanecen tatuadas en su mente.
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“Nosotros, los atlanticenses, fuimos campeones nacionales en el 64, y por esa razón varios estuvimos representando a Colombia en el Mundial, y como jugadores titulares Gerardo Guzmán, de receptor; Ubaldo Salinas, en la segunda base; Milciades Mejía, en la tercera; yo en el jardín central, y Arthur Forbes (pitcher sanandresano), que vivía aquí en Barranquilla”, menciona Luis De Arco.
El béisbol ha cambiado bastante en Colombia, ya no hay campeonatos nacionales como los de antes. Y si ven algún pelotero bueno, lo firman de inmediato (los equipos de la MLB). No es como con nosotros que jugábamos todos los campeonatos regionales e intercambios con Córdoba, Sucre, Magdalena, Bolívar y el mismo Antioquia. Ahora todo es plata. Nosotros éramos totalmente amateurs. Aunque nos daban trabajo donde jugábamos. Yo jugué en Astilleros Magdalena y trabajaba alláEl béisbol ha cambiado bastante en Colombia, ya no hay campeonatos nacionales como los de antes. Y si ven algún pelotero bueno, lo firman de inmediato (los equipos de la MLB). No es como con nosotros que jugábamos todos los campeonatos regionales e intercambios con Córdoba, Sucre, Magdalena, Bolívar y el mismo Antioquia. Ahora todo es plata. Nosotros éramos totalmente amateurs. Aunque nos daban trabajo donde jugábamos. Yo jugué en Astilleros Magdalena y trabajaba allá
“Cuando volvimos a Barranquilla estaban en pleno Carnaval. El día que quedamos campeones, en Cartagena nos invitaron al Club Naval, y fuimos, y estando ahí nos llegó la invitación para que fuéramos a Bogotá al día siguiente, que el presidente Guillermo León Valencia nos iba a recibir. Yo tengo la foto aquí donde estamos con el presidente. Por aquí en el barrio donde yo siempre he vivido (Alfonso López), había un baile de Carnaval y me nombraron capitán. En ese tiempo, en los bailes de Carnaval había capitanes y capitanas. Eran los que abrían el baile y daban una vuelta por las calles. Me esperaron a que yo llegara de Bogotá, y bailé en todas las cuadras”, dice De Arco.
Aunque se siente tan firme como un roble, a sus 86 años de edad (cumple 87 en noviembre) ya no anda recorriendo las calles de Barranquilla como en sus años mozos. Baila bastante, “pero en la casa”. Después de trabajar muchos años como formador de prospectos de béisbol en El Cerrejón, colgó por completo los guantes y las manillas. Ahora solo los ve por televisión y de vez en cuando en el estadio Édgar Rentería, durante la temporada profesional, “sobre todo los sábados y domingos, que es más temprano, y es menos pesado el transporte”.
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“Soy hogareño. Ahora me dedico es a vivirla suave. Suave para las invitaciones y esas cosas. A mí me gusta mucho la casa. Tengo 63 años de casado con mi señora. Tengo cuatro hijos, tres varones y una hembra. No soy de esas personas que les gusta estar trasnochando ni nada. Yo soy bailarín, pero casero. Prendo aquí el equipo, pongo salsa y voy tomándome mi whiskycito, no falla en la nevera la botellita de whisky. Estiro y corro, no a la misma velocidad, eso sí”.
Una de las virtudes que caracterizaban a De Arco era la rapidez para cubrir el outfield, robarse las bases y circular por las cuatro esquinas. “Yo me distinguía por la velocidad. Las tres veces que fui campeón nacional con Atlántico, yo era el primer bate. Nos decían ‘la tanda de los conejos’ a mí, a Ubaldo ‘el Diablo’ Salinas, que era el segundo bate; y a Ezequiel ‘el Cheque’ Teherán, que era el tercer bate”.
Sesenta años después, muchos han partido de este mundo, pero todavía existe un grupo de aquel equipo de héroes que dejó en alto el tricolor nacional a través de la pelota caliente.
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“Yo me comunico en Cartagena con Isidro Herrera, hablamos todos los días. Y con Esteban Bonfante, que fue el cátcher suplente. Y aquí en Barranquilla queda Ascensión ‘Chencho’ Díaz, que vive ahí en Soledad 2000. Por teléfono nos comunicamos”.
Ahora que Colombia se dispone a disputar el clasificatorio al Clásico Mundial 2025 (del 2 al 6 de marzo de 2025 en Tucson, Arizona), con varios grandesligas en su roster, es bueno recordar a aquellos beisbolistas como Luis De Arco y todos esos figurones de 1965 que también eran peloteros de talla mundial y protagonizaron una gesta inolvidable.
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ROSTER DE COLOMBIA EN 1965
Lanzadores: Rafael ‘Papá’ Castro, Isidro Herrera, Ascensión ‘Chencho’ Díaz, Astolfo Alvear, Arthur Forbes y Juan Guerrero.
Receptores: Gerardo ‘Pájaro’ Guzmán y Esteban Bonfante.
Jugadores de cuadro: Guillermo ‘Regadera’ Rodríguez, Wilfrido ‘Charúa’ Rodríguez, Ubaldo ‘el Diablo’ Salinas, José Miguel Corpas, Edmond Cordero y Milciades ‘Maestro’ Mejía.
Jardineros: Óscar Luis ‘Rompechécheres’ Gómez, Luis de Arco, Tomás ‘la Canasta’ Moreno y Martín Austin.
Mánager: Antonio ‘Tony’ Pacheco (cubano).
Coachs: Manuel ‘Capi’ Castillo, Jaime Del Valle, Néstor ‘Champeta’ Martínez y Julio ‘Cobby’ Flórez.
Delegados: Guillermo Muñoz Charry y Fernán Caballero Vives.