En el fútbol siempre estamos hablando de que los equipos deben ser lo más equilibrado posible. Los técnicos reconocen que esa búsqueda es parte fundamental de su tarea. Se trata de encontrar una coexistencia armoniosa y efectiva entre la genialidad ofensiva y la generosidad defensiva. A lo que generalmente se recurre es a la alineación de futbolistas complementarios, que en teoría acercan a la compensación y repartición equitativa de las tareas.
Por eso es que solo en las alineaciones del ‘once ideal de todos los tiempos’ ponemos juntos a Pelé, Maradona, Messi, Garrincha, Ronaldo y Cruyff. Solo con dos defensas, y eso es porque uno de ellos se llamaba Franz Beckenbauer.
En el fútbol real de la competencia no es así. Sin embargo, lo que sí es posible, y hay algunos equipos como ejemplo, es construir un funcionamiento que logre ser equilibrado con mayoría de jugadores desequilibrantes. El Junior de las últimas fechas parece creer que es posible.
El técnico Farías, por convicción, necesidad o capacidad para detectar momentos (a veces no se arma el equipo por lo que imaginó el entrenador antes, sino por lo que fue descubriendo), le ha dado autorización a la idea de alinear más jugadores de clara orientación ofensiva y por ahora no luce desequilibrado.
Empezó cuando ubicó a Charà de volante al lado de Didier Moreno cuando perdía con América 2-0 aquella noche de Copa Sudamericana y ahora dobló la apuesta con Teófilo junto a Enamorado, Castrillón, Bacca o Paiva. Y por momentos, Caicedo y ‘Cariaco’ González.
Del compromiso de los jugadores para aceptar mental y físicamente unos nuevos recorridos y esfuerzos, de la perspicacia del entrenador para decidir las modificaciones a tiempo y, claro, los buenos resultados, esta propuesta no solo será útil, sino que el hincha verá mucho más y mejor representado su gusto futbolero.