El patrullero Víctor Julio Marín Londoño, nativo del departamento de Córdoba, tenía 40 años de edad y al menos 16 dedicados a prestar servicio en la institución armada. Era abogado y estaba asignado a la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Barranquilla.
La muerte sorprendió a este uniformado a eso de las 3:30 de la tarde de este miércoles 26 de marzo, en la calle 47C con carrera 27, sector del barrio San Isidro, en la localidad Suroccidente de esta capital. El policía, de bluejean y camisa blanca, acababa de salir de una tienda después de tomarse una bebida, cuando fue interceptado por dos individuos que se desplazaban en una motocicleta. Aquellos desconocidos le dispararon y su cuerpo quedó tendido a un costado de la vía. Esa versión la dieron personas que llegaron al lugar de los hechos, atraídos por las detonaciones y por saber quién era el hombre muerto.
Entretanto, en una rápida reacción policial fueron detenidos cuatro sujetos, identificados como Edwin Francisco Ruiz Palmier, de 41 años de edad; Aarón Stick Acuña Molina, de 21, Juan David Cantillo Jiménez, de 19, y un menor de 16 años.
Estos fueron sacados de una vivienda en la que trataron de refugiarse luego de quedarse con algunas de las pertenencias del uniformado Marín Londoño, una vez quedó tendido en el piso sin vida. Al parecer, entre los elementos hurtados al uniformado estuvo su arma de dotación, una pistola Sig Sauer, calibre 9 milímetros, con el número de serie 24B075499, y su respectivo proveedor. Sin embargo, esta no fue recuperada.
A tres de los detenidos agentes les envolvieron las manos con bolsas de papel y se las fijaron con cinta pegante, con el fin de no perder posibles rastros de pólvora. Así fueron presentados por los uniformados ante la URI de la Fiscalía.
Según la autoridad, la idea de mantenerles envueltas las manos a los detenidos era para cotejar los restos de pólvora o tejidos en las uñas y en los dedos, todo ante un eventual uso de un arma de fuego.
Inspección de cámaras
Detectives de la propia institución armada y funcionarios del CTI de la Fiscalía, en terreno, lograron obtener imágenes de unos sujetos a bordo de una moto, pero estos no habrían coincidido con las características de los cuatro individuos capturados. Ni si quiera la moto que se les inmovilizó. Es decir, a la investigación se sumarían otros dos sospechosos.
El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general Edwin Urrego, informó a través de un comunicado sobre una recompensa de hasta 50 millones de pesos, por información vital que “permita dar con el paradero de los criminales que perpetraron el atentado”. Aunque también lo asoció a un posible intento de hurto.
Además, el general Urrego se refirió a la detención de los cuatro sujetos en la misma zona de San Isidro, a quienes se les hallaron algunas pertenencias de Marín Londoño. No obstante, no fueron asociados al atentado directamente sino al hurto de las pertenencias del agente.
Este medio conoció que otra de las líneas de investigación que se adelantan para esclarecer el caso del policía asesinado está relacionada con establecer investigaciones y tareas adelantadas por este dentro de su labor como funcionario adscrito a la Unidad de Infancia y Adolescencia. Esto por la cantidad de menores de edad que hoy están implicados en casos de homicidio y delitos de alto impacto en Barranquilla y su área metropolitana.
Un caso similar en la zona
En octubre del año anterior, a escasos metros donde quedó tendido el cuerpo del policía Marín Londoño, terminaron muertos dos sujetos llamados Léider de Jesús Jiménez Flórez, de solo 16 años, y Stivenson Alberto Orozco Flórez, de 33.
Estos dos individuos, según la investigación que se adelantó en su momento, murieron tras ser atropellados por una camioneta en la que se transportaba un hombre al que le iban a cometer un caso de fleteo.
Para las autoridades, los dos individuos intentaron quitarle las pertenencias a la víctima, hubo intercambio de disparos y luego el conductor de la camioneta Toyota Fortuner blanca siguió y arrolló a los motorizados.
En esa oportunidad, como los cuatro sujetos de ahora, también fue capturado un individuo que trató de robarles los zapatos tenis a los delincuentes muertos.