El atentado producido la tarde de este miércoles que cobró la vida del agricultor y ganadero José Carlos Bonilla Medina de 37 años de edad y nacido en el corregimiento Cotoprix en Riohacha, no fue un ataque realizado sobre la marcha al ver la víctima, sino que se trató de todo un operativo criminal planificado, donde las posibilidades de fallas eran escasas.
Así se desprende de las primeras averiguaciones desarrolladas por los investigadores, quienes han conocido que el día y la noche previa al ataque armado, se vieron en el corregimiento Matitas, al suroeste de Riohacha y sitio donde se produjo el ataque a bala, a personas extrañas que no eran residentes y que aparentemente no tenían familiares en la zona.
Lo que se presume es que esos hombres, desconocidos, pudieron ser los mismos sujetos que la tarde del miércoles emboscaron a Bonilla Medina y a sus guardaespaldas, quitándole la vida al ganadero. Los escoltas heridos son Jiovany Hernández Cogollo y Wilmer Pérez Cogollo.