Ayer la alegría de los tagangueros por la subienda de albacoras (atunes) contrastaba con la desazón que les produjo a muchos el atraco masivo de un grupo de turistasla violación de una estadounidense, la madrugada del viernes, en una playa de ese pueblito de pescadores.
El regocijo por las casi dos toneladas de pescado que sacaron con sus redes no ocultaba la pena por el infeliz suceso. 'Hoy tenemos los sentimientos encontrados', afirmó Carlos Arturo Toncel, uno de los más conocidos comerciantes de pescado.
La aseveración de quien por cariño llaman ‘El rey Arturo’, fue compartida por Luis Jiménez, otro veterano ‘lobo de mar’, para quien muchas de las cosas que suceden en el pueblo tienen un nombre: 'Abandono estatal'.
Coinciden en que hoy los ojos de todos se posan sobre el balneario, lastimosamente, no por la belleza de su paisaje ni por la calidad humana de sus raizales habitantes, sino por el indignante acto delincuencial cometido por seis encapuchados en ‘Playa Rosita’, a 10 minutos en lancha de la zona urbana y a 30 minutos a pie por el cerro, que fue el camino que recorrieron los criminales.
Mientras los pescadores confunden sus sentimientos, los lancheros, ubicados a 20 metros de estos, sienten que lo sucedido los afectó notoriamente, pues ayer sábado no fue un día tan productivo como otros.
Luis Cantillo narró que, hasta el mediodía, de las 52 lanchas certificadas para transportar turistas a Playa Grande, solo tres lo habían hecho y no con el cupo completo. 'No hay dudas de que debido a la noticia negativa, el turismo mermó ostensiblemente', enfatizó.
Claman apoyo
Mientras soldados patrullaban el camellón de un costado a otro, para ofrecerles confianza y tranquilidad tanto a los tagangueros como a los visitantes, los nativos aseguraban que no es mentira que los problemas sociales los acosan; insistieron en que 'estamos solos'.
'No es falso que hay drogas, prostitución y delincuencia común, pero eso es un mal generalizado', expresó Andrés Calderón, santandereano arraigado desde hace años en el pueblo. Y aclaró que Taganga 'no ha sido siempre así'. Recordó que antes los turistas dormían en la playa, algunos embriagados, y amanecían con sus prendas de vestir intactas.
'Es más, si en los bolsillos tenían un peso les aparecían dos', dijo en forma jocosa.
Rogelio Cantillo, líder cívico, manifestó que no pueden esconder la realidad, pues 'somos hijos de una Colombia con los mismos problemas'.
Indicó que la invasión de extranjeros ha generado en algunos un proceso de transculturización. Por tanto, a su juicio, 'debemos estar con los cinco sentidos bien puestos para que no nos atropellen'.
'Ahora –expresó– nos quieren arrebatar o limitar, lo único que es realmente propio, que es ancestral, la pesca artesanal'.
Cantillo pidió no juzgar al pueblo y a sus gentes, sino llamar la atención del Gobierno para que llegue con inversión social. 'Taganga es alegría, es carnaval… pero necesita apoyo institucional', recalcó.