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Bogotá. Con un tono en el que se avizora una mayor confianza en una suscripción del acuerdo final con las Farc, y haciendo al mismo tiempo un llamado a los colombianos para la eventual votación del Plebiscito por la Paz, el presidente Juan Manuel Santos explicó anoche, en una alocución, las líneas gruesas del cuarto de cinco puntos de la agenda de negociación con la guerrilla en La Habana.

Al inicio de su discurso, el jefe de Estado reconoció que el acuerdo sobre víctimas, en el que se incluye el polémico tema de la justicia y que se llevó casi un año y medio de discusiones –el triple de lo que duraron los otros tres puntos de la agenda de Cuba en estos tres años–, fue uno de los más difíciles: 'Hemos llegado a un acuerdo sobre quizás el punto más complejo de la agenda' y celebró que 'lo nos muestra que es posible terminar el conflicto, como lo pactamos, a más tardar el 23 de marzo del próximo año'.

Negó una vez más algunas de las críticas que suelen plantear frente al proceso los opositores y aseguró que 'no hemos negociado nuestra democracia, nuestro sistema político, nuestro modelo económico, el futuro de nuestras fuerzas armadas, ni los derechos de los colombianos a la propiedad privada y mucho menos a la libertad'.

Santos aseguró que este proceso, que no se ha hecho en ningún otro proceso en el mundo, 'pone a las víctimas en el centro de la solución' y destacó que la razón esencial de esta negociación 'es que no haya más víctimas'.

VERDAD Y JUSTICIA. Explicó el presidente que en lo acordado se definieron los mecanismos 'para satisfacer de la mejor manera posible' los derechos de las víctimas a la verdad, justicia, reparación y no repetición.

En cuanto a la verdad, dijo, se pactó la creación de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, 'para que todos sepamos, sobre todo las víctimas, qué ocurrió en el conflicto armado'. Y agregó que habrá una Unidad Especial para las acciones de búsqueda e identificación de los desaparecidos.

Sobre la justicia recordó la creación de una Jurisdicción Especial de Paz 'que garantice la no impunidad frente a los delitos más graves', precisando que la idea es 'lograr el máximo de justicia que nos permita la paz'. Indicó que aunque al final de un conflicto se suelen conceder amnistías, 'hay crímenes tan graves que ni la ley ni nuestra conciencia nos permiten amnistiar', como los crímenes de lesa humanidad, los crímenes de guerra, el genocidio y las violaciones a los DD.HH. y el DIH. Por ello, serán castigados con 'una restricción efectiva de la libertad' de entre 5 y 8 años, 'complementada con la obligación de realizar obras y trabajos en beneficio de las víctimas'.

CASO DE LOS MILITARES. Frente a los juzgamientos contra los uniformados, aseguró Santos que recibirán 'un tratamiento diferenciado pero no más severo' y advirtió que 'los agentes del Estado no pueden ser equiparados a la guerrilla', concluyendo que 'no se volverá a cometer la injusticia de ver a los guerrilleros libres y a los militares presos'.

Para el caso de los civiles que se han visto involucrados en delitos en el contexto del conflicto, por su relación con algunas de las organizaciones armadas ilegales, 'hay que aclarar que esta participación solo constituye un delito si no ha sido el resultado de coacción'.

En cuanto a la reparación, anunció el presidente que se trata de un conjunto de medidas para fortalecer la política de reparación de la Ley de Víctimas, y que 'todos los que tienen responsabilidad por las víctimas del conflicto y causaron daño deben cumplir con su obligación de reparar'. Resaltó aquí que 'las Farc se comprometieron por primera vez en su historia a contribuir a la reparación material de las víctimas'.

Y en materia de no repetición, anotó que 'la principal garantía de que no se repitan las atrocidades que se han cometido en nuestro país es que terminemos el conflicto', poniendo de presente que 'mientras algunas personas solo exigen venganza, las víctimas son las más dispuestas a perdonar'.

NADA EN CONTRA DEL PAÍS. Explicó Santos que en el último punto de la agenda de Cuba, el del fin del conflicto, que contempla la dejación de armas y el cese bilateral del fuego, varios de sus homólogos de los estados miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, le han expresado su apoyo para la verificación del cese al fuego.

Insistió el jefe del estado en que serán los colombianos los que decidirán si aprueban o no el acuerdo final, y reiteró que 'aquí no se ha pactado nada en contra del país, ni a espaldas de ustedes, solo lo necesario para terminar, de una vez por todas, con la guerra'.

Hizo un llamado 'a los amigos de la paz y a sus detractores (…) a darle una oportunidad a la paz', porque, afirmó finalmente, 'el 2016 será el año en que Colombia vea un nuevo amanecer: el amanecer de un país sin guerra, sin conflicto'.

'EL ACUERDO ES INTEGRAL': VARGAS

Para Alejo Vargas, director del Centro de Pensamiento y Seguimiento al Conflicto de la Universidad Nacional, el acuerdo firmado por el gobierno y las Farc debe verse como un todo, porque cada una de sus partes conforman la integralidad del punto de víctimas, 'que se cierra bajo los principios de verdad, justicia y garantías de no repetición'. Vargas considera que algo fundamental es el reconocimiento de las múltiples responsabilidades dentro del marco del conflicto armado.

'Por ejemplo en el acto de perdón en Bojayá, el Alto Comisionado para la paz fue claro en decir que las Farc fueron responsables pero también lo fue el Estado, por omisión, porque había unas alertas tempranas y no se tomó ninguna medida, y también lo fueron los paramilitares por refugiarse con la población civil. Entonces es un poco eso, que ante hechos que configuren distintos tipos de responsabilidades todos asuman las parte que les corresponda', afirmó Vargas.

'CULTURA DE VIDA Y PERDÓN': GÁLVEZ

'El acuerdo alcanzado entre los grupos negociadores del Gobierno y las Farc es altamente positivo en lo relativo a la víctimas, pues sigue los lineamientos desarrollos por más de 30 países que han apelado a denominada justicia transicional con el propósito de que las comisiones sobre verdad, reparación y no repetición se conviertan en una forma que sirva para aliviar y atemperar el dolor de las víctimas y se inicie en ellas la creación de la confianza y convivencia, elementos fundamentales para la construcción de la reconciliación de la sociedad civil, que durante muchos años de conflicto llegó a un sufrimiento profundo y necesariamente requiere de un tránsito a una sociedad que se fortalezca con la cultura de la vida y el perdón, sin necesariamente apelar a la impunidad que sería mal sano para su gradual recuperación', opinó el analista Arturo Gálvez, director del Programa de Ciencia Política de la Universidad Autónoma del Caribe.