Compartir:

Brigitte Baptiste, reconocida por su activismo en favor de la diversidad y la sostenibilidad, es una de las invitadas especiales en el Carnaval Internacional de las Artes. En el segundo día del evento, participó en una tertulia con la directora de EL HERALDO, Erika Fontalvo, dentro del conversatorio titulado ‘Cartografías del pensamiento’.

Bogotana de nacimiento y catalana de corazón, Baptiste ha dedicado su vida a la exploración de Colombia, recorriendo el país desde su infancia en carpa junto a su familia.

Su relación con la biodiversidad y su lucha por la inclusión la han llevado a convertirse en una de las mujeres más influyentes del mundo, siendo destacada en la prestigiosa lista de las 100 mujeres más influyentes del 2024 por la cadena británica BBC.

Este reconocimiento resalta su labor como defensora de los derechos de la comunidad LGBTQ+ y su compromiso con la conservación del medioambiente.

Actualmente, Baptiste es la rectora de la Universidad EAN, pero su trayectoria en el ámbito ecológico es extensa: fue coordinadora del Programa de Uso y Valoración de Biodiversidad en el Instituto Humboldt (1995-2000), subdirectora científica (2009-2011) y posteriormente directora general de la misma entidad en 2011.

Lea: Así será la programación de la Noche de Tambó este viernes

Con su característico sentido del humor y su perspectiva crítica, reflexionó sobre lo que significa recibir un reconocimiento de esta magnitud y cómo incide realmente en la sociedad.

“Uno puede haber viajado por muchos sitios, tener amigos en todas partes, pero de repente te ponen en una lista que te dice que tienes la capacidad de incidir en el ‘mundo mundial’”, expresó.

Para ella, la idea de que su mensaje pueda llegar a alguien en un país tan distante como Irán, donde las restricciones a la información son fuertes, resulta casi surrealista. “¿Y esta señora quién viene siendo?”, imagina que se preguntaría alguien que la vea por primera vez.

Orlando Amador

Sin embargo, sabe que su labor es valiosa. No necesita grandes plataformas ni estrategias comunicacionales sofisticadas: “Lo que hago es conversar con la gente y hacer mi trabajo. Cuando viajo y en un aeropuerto alguien me reconoce y me pide una foto, me doy cuenta de que hay incidencia”, dice

Con más de 45 años explorando la riqueza cultural y biológica de Colombia, Baptiste se define a sí misma como una “ecóloga trans”.

“Estamos viviendo el último estertor del tribalismo

Para la bióloga, lo que el mundo está experimentando es “el último estertor del tribalismo”, una especie de resquicio de la vieja necesidad de imponer autoridad y garantizar la supervivencia de los colectivos a través del dominio y la fuerza.

Baptiste explicó que este fenómeno tiene raíces profundas en la historia de la humanidad y que aún arrastramos una nostalgia por figuras de poder absolutas, especialmente en sociedades donde el patriarcado ha sido la norma.

“Extrañábamos ese régimen de garantías que representaba ese patriarca. Este modelo no ha desaparecido por completo, pero sí está siendo desafiado en un mundo cada vez más globalizado”.

Para ilustrar su punto, recordó cómo durante décadas se vendió la idea del macho alfa como líder natural en la sociedad, algo que la biología reforzó con estudios sobre primates en los años 80.

Entérese: Así serán los 14 grandes eventos del Carnaval de Barranquilla 2025

“Vimos documentales sobre el comportamiento de los gorilas en África y se impuso ese relato. Sin embargo, a medida que las sociedades evolucionan y la diversidad se abre paso, esas viejas estructuras de poder empiezan a tambalearse”.

La científica también hizo una crítica a la incapacidad de algunos líderes y sectores de la sociedad para entablar un diálogo genuino. “Cuando se enfrenta a la persona que ostenta este discurso y no hay ninguna posibilidad de establecer una conversación, pues acabo pensando: estoy frente a una mala persona”.

Baptiste ve en esta transformación un proceso natural, aunque incompleto.

“Estamos en una evolución temprana en términos de la conciencia de lo humano. Hay sociedades que han logrado romper con esos esquemas de dominación, y la interconexión global es una oportunidad para que esa diversidad cuestione y transforme el orden establecido”.

El cambio debe traducirse en resultados

Reflexionó que la transformación es una obsesión tanto teórica como práctica. Hizo énfasis en que el cambio real debe expresarse en hechos concretos y no limitarse a modificaciones discursivas. “Deben pasar cosas”.

Baptiste reconoce el valor de la creatividad en las artes, donde la innovación puede florecer sin restricciones.

“Afortunadamente, la creatividad literaria, musical y escénica permite la innovación continua sin tener que dar explicaciones a nadie. Nos la pasamos controvertiendo ideas con nuevas ideas, pero finalmente los niños siguen teniendo problemas para acceder a la educación, las personas seguimos teniendo problemas para acceder a la salud”.

Vea: La coronación de Tatiana Angulo será toda una ‘Sinfonía de Carnaval’

Uno de los puntos más críticos de su reflexión giró en torno al sacrificio como eje de las transformaciones en Latinoamérica. “Siempre acaba sacrificándose la gente que pierde el empleo, la que no puede emprender, la que no tiene acceso a la universidad”.

En ese sentido, puso como ejemplo el caso de ICETEX, donde una discusión sobre la relación entre lo público y lo privado terminó por frenar avances que se venían

Está es la idea hay que dar un paso atrás para avanzar, una teoría que he escuchado en varios países, pero que me cuesta aceptar cuando ese retroceso implica el sacrificio de los más débiles”.

Orlando Amador

Tránsito permanente

Brigitte Baptiste ha construido su vida alrededor de la transformación. No solo en su identidad, sino en su manera de entender el mundo. La bióloga reflexionó sobre la idea de la metamorfosis continua y cómo los seres humanos, en lugar de alcanzar estados definitivos, están en un constante proceso de cambio.

“Uno a veces prefigura esos momentos de epifanía y dice: cuando termine la carrera ahí sí que voy a ser feliz, cuando me compre estos zapatos ahí sí lo voy a lograr, cuando consiga novio, cuando tenga una hija…”.

Para Baptiste, el riesgo está en pensar que la felicidad es un destino final, cuando en realidad es un tránsito. “Estamos acostumbrados al relato de la metamorfosis como si fuera un solo cambio: vivimos en el desperdicio y tratamos de levantar cabeza y algún día voy a triunfar. Pero no. Resulta que todo el tiempo estamos en permanente tránsito”.

Su propia experiencia de vida le ha enseñado que la identidad no es una fotografía estática, sino un flujo continuo.

“El hecho de pasar de Luis Guillermo a Brigitte, que hace 25 años pudo ser un acto simbólico, con el tiempo me ha demostrado que estamos transitando todo el tiempo. Yo me estoy convirtiendo en alguien a cada instante”.

Por eso, cuando le piden que se defina, su respuesta es siempre la misma: “No sé qué soy, yo estoy siendo. Siempre me acuerdo de Kafka: puede que mañana amanezca cucaracha, espero que me sigan invitando”, bromeó.

Este tránsito permanente, sin embargo, también puede generar conflictos en las relaciones interpersonales.

“Cuando las personas esperan que uno sea la misma persona todo el tiempo y de golpe te miran a los ojos y dicen: ‘ya no puedo estar contigo porque has cambiado mucho’… ¿Uno no sabe si decir gracias o llorar?”.

Hay que dejar el miedo a la metamorfosis

Lejos de asumir la metamorfosis como un arrebato individualista, la académica la concibe como un proceso colectivo que debe ser negociado.

“Yo recomiendo que la realidad se construya a partir de la negociación entre muchas voces. Definitivamente, la democracia es la menos peor de todas las opciones”.

Lea también: De Ariana Grande a Adrien Brody, los nominados al Óscar se reúnen para la foto

Sin embargo, admite que su gran debilidad es ser “pésima negociadora”, porque le dice que sí a todo el mundo. “Todas las ideas me parecen buenas, y claro, sería un desastre. Ya lo soy en las juntas directivas donde estoy”, bromea.

Esta honestidad también se traslada a su experiencia en la educación, donde reconoce que su papel no es imponer decisiones, sino ayudar a construir reglas de conversación y compromiso.

“La gracia es lograr que pasen cosas. Y ese es el espacio donde mejor opero”.

Baptiste, que ha desafiado estereotipos y prejuicios a lo largo de su vida, también enfrenta con ironía las críticas que ha recibido por su proceso de transición. Algunos han sugerido que su cambio de identidad fue una estrategia para jubilarse antes.

“Las malas lenguas dicen que yo empecé a ser Brigitte hace 25 años ya pensando que a los 57 me iba a jubilar y me iba a ahorrar cinco años”, relata entre risas. “Pero cuando cumplí 57, dije: ya, voy a jubilarme porque la ley lo permite. Me esperé dos años más para mejorar el promedio y me jubilé a los 59″.

Con su característico tono desmonta la teoría de que los cambios de identidad de género son una estrategia para acceder a beneficios económicos. “A todos los críticos que dicen que eso va a acabar con la economía, pues es facilísimo: vayan a una notaría, digan que su partida de nacimiento está mal y que ya no son Jorge, sino Sonia. No necesitan hacer nada más”.

En Colombia, la legislación permite el cambio de sexo en documentos solo con la manifestación de la voluntad. Pero, ¿cuántas personas han cambiado su identidad de género exclusivamente para acceder a una pensión anticipada? “No ha habido el primero. ¿Dónde está el valiente que se cambie de sexo solo para cobrar pensión cinco años antes? No pasa”.

Lanzamiento de libro

Brigitte Baptiste, ecóloga y académica, presentó su nuevo libro ‘Transecología’ como una exploración sobre la metamorfosis, no solo a nivel personal, sino también en la sociedad y el mundo.

Con una mirada ecosistémica y creativa, la autora propone un recorrido entre ciencia, política, tecnología y espiritualidad para entender las transformaciones que atraviesan este tiempo.

“Es un libro que habla de la metamorfosis y básicamente de cómo podemos alimentar o entender las transformaciones personales, las transformaciones de la sociedad y las del mundo con una visión ecosistémica y creativa”, explica.

De interés: El cantautor Iván Ovalle está en franca recuperación tras ser operado en Bogotá

Desde su perspectiva como ecóloga, “el libro se sumerge en las contradicciones de lo que creemos estable, lo que buscamos y lo que realmente nos conviene. Todo ello con un tono que combina el rigor académico con el humor y la ironía”.

Uno de los puntos más innovadores del libro es su enfoque en la tecnología como una extensión de la naturaleza.

“Todo lo que creamos los seres humanos se convierte en una parte del ecosistema. El reto fundamental es un reto de diseño de mundo”.