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En la vida, hay pruebas que marcan para siempre. Para Yenis Patiño, el destino la puso dos veces al borde del abismo cuando sus hijos, siendo apenas unos bebés, necesitaron cirugías a corazón abierto para sobrevivir. La angustia, el miedo y la incertidumbre fueron inmensos, pero también lo fue la ayuda que recibió en cada caso.

Con apenas un año y medio de vida, su pequeño tenía una cardiopatía congénita llamada ductus arterioso, una condición que afecta el flujo sanguíneo del corazón y que, sin intervención, podía poner en riesgo su vida. La incertidumbre y el miedo se apoderaron de ella y de su esposo.

No tenían los recursos para costear una cirugía tan delicada, pero sabían que no podían rendirse.

Fue entonces cuando la Fundación ‘Salvé un Corazoncito’ apareció en su camino. Gracias a su apoyo y a la colaboración de organizaciones como el Club Rotary Barranquilla Norte, su hijo pudo ser trasladado hasta la Fundación Cardiovascular de Floridablanca, en Santander, donde especialistas en cardiología pediátrica realizaron la cirugía que salvaría su vida.

“No solo ofrecieron la posibilidad de una operación segura, sino que también se encargaron de los gastos de estadía y la alimentación mía y de mi esposo, mientras acompañábamos a nuestro hijo en su recuperación”.

El alivio de haber superado esa dura prueba se convirtió en un nuevo reto cuando, pocos años después, la historia se repitió. Esta vez, su hija menor, con solo siete meses de nacida, fue diagnosticada con la misma afección cardiaca. El golpe fue devastador para su familia.

“¿Cómo es posible que esto nos pase otra vez?, fue lo primero que me preguntaba, pero ya conocía el camino y sabía que no estaba sola y acudí de nuevo a la ayuda”.

Su pequeña fue trasladada a la Fundación Cardioinfantil en Bogotá, donde se llevó a cabo la cirugía que le daría una nueva oportunidad de vida. Yenis recuerda aquellos días con nostalgia, pero gratitud infinita porque, gracias a esas manos solidarias, hoy sus hijos están sanos.

El impacto de esta experiencia marcó su vida para siempre. Es por ello que decidió retribuir la ayuda que recibió. Desde entonces, se ha dedicado a vender galletas para recaudar fondos, contribuyendo a que más niños con problemas cardíacos tengan acceso a una oportunidad de vida, tal como sus hijos la tuvieron.

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“Con esa ruta del corazón que realizan todos los años, se han beneficiado muchos niños y yo agradezco tanto haberlos puesto en mi camino. Hoy, mi hijo estudia Medicina Interna y la niña se gradúa en Terapia Ocupacional este año”, contó Patiño.

Yenis, movida por la gratitud y el deseo de devolver lo recibido, decidió poner manos a la obra y ahora está orgullosa de que más niños tengan la oportunidad de latir fuerte y vivir.

“Quiero que otras familias también se sientan apoyadas como lo estuve yo, así que me llena el corazón poder hacer parte de esta causa y ojalá más personas se sumen porque cada granito de arena cuenta”.

Una gran jornada

Y es que historias como las de Yeni se han gestado en ‘La ruta del corazón’ que desde hace 19 años se ha realizado en Barranquilla.

Con el propósito de brindar atención médica especializada a niños con cardiopatía congénita, el Club Rotary Barranquilla Norte y la Fundación Cardioinfantil realizarán una jornada cardiológica gratuita este viernes y sábado, dirigida a familias en situación de vulnerabilidad.

El evento se llevará a cabo en el Hospital ESE Universitaria del Atlántico (UNA) desde las 8:00 a. m. hasta las 4:30 p. m., y contará con la participación de un equipo de médicos especialistas en cardiología pediátrica, profesionales de la salud y voluntarios comprometidos con esta causa.

“Durante la jornada, los niños serán evaluados y clasificados según la urgencia de su condición. Aquellos que requieran cirugía serán referidos a Bogotá para intervención quirúrgica con la Fundación Cardioinfantil, organización que también aporta los especialistas encargados de la jornada”, dijo a EL HERALDO, Amira Nieto, asistente social de la Fundación Conciencia Social.

CortesíaEn la valoración, cada uno de los niños serán evaluados y clasificados según la urgencia de su condición.

La participación es completamente gratuita desde los 0 a 17 años, pero se recomienda a las familias inscribirse previamente para garantizar un cupo y recibir una atención adecuada a los teléfonos: 301 2521423 - 320 5723475.

“Cabe anotar que esta jornada se realiza en todo el país durante el año, a nosotros como grupo aliado nos corresponde en el mes de abril. Esta jornada es muy bonita porque yo también fui beneficiaria . Mi hijo es un joven que ingresó a los 8 meses de vida con una cardiopatía compleja que requería de 2 o 3 cirugías para vivir. Hoy tiene 29 años y dos cirugías de corazón abierto”.

Una amenaza silenciosa

Las enfermedades cardiovasculares en niños han sido tradicionalmente un tema menos abordado que en los adultos. Sin embargo, especialistas en cardiología pediátrica advierten que los factores de riesgo en la infancia han ido en aumento, y con ello, la aparición de afecciones cardíacas a edades cada vez más tempranas.

Según la especialista en cardiología pediátrica Heidy Barrios, el sedentarismo, la mala alimentación y trastornos metabólicos están contribuyendo a que los niños presenten problemas como obesidad, alteraciones en los lípidos (colesterol y triglicéridos elevados) y diabetes, lo que los predispone a desarrollar enfermedades cardiovasculares prematuras, incluso infartos a edades poco comunes.

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A pesar de esta tendencia, la cardiopatía congénita sigue siendo el principal motivo de consulta en niños con afecciones cardíacas. Se trata de un grupo de anomalías en la estructura del corazón que se producen desde la gestación, cuando el órgano aún está en formación.

“Las cardiopatías congénitas pueden ser el resultado de múltiples factores, aunque en la mayoría de los casos, los niños nacen con estas condiciones sin que sus madres presenten antecedentes o complicaciones en el embarazo”.

No obstante, existen factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de desarrollar estas anomalías, como: edad de la madre: Embarazos en adolescentes o en mujeres mayores, tabaquismo y consumo de sustancias durante el embarazo, enfermedades infecciosas como rubéola o sífilis durante la gestación.

Presencia de síndromes genéticos, como el síndrome de Down, que en el 50 % de los casos se asocia con defectos cardíacos, antecedentes familiares de cardiopatías congénitas.

“Hay que tener en cuenta las palpitaciones, que es esa sensación de que el corazón que late más rápido, desmayos al realizar ejercicio físico, mal progreso de peso, pacientes también con problemas respiratorios a repetición, síncope, desmayos. Eso debemos estudiarlo y descartar que no tengan cardiopatías o que no tengan arritmias”.

En los síntomas también se debe tener en cuenta el color morado de la piel, labios, uñas y orejas y a las hospitalizaciones frecuentes por infecciones respiratorias “.

Medidas a tener en cuenta con sus hijos

La especialista Barrios hace énfasis en una vida sana que incluya una buena alimentación, despegar a los niños de todos los medios electrónicos, evitar el uso de celulares, tablets, televisión, incitar al ejercicio físico, al aire libre.

“Hay que tratar de evitar los dulces, alimentarse con muchas verduras, con frutas, con carnes, que tengan una dieta saludable desde la infancia porque tiene implicaciones en el crecimiento”.