La loba siempre cuida de los suyos. Es fuerte, astuta, protectora. Sabe cuándo atacar y cuándo resguardar a su manada. Y en la nueva gira de Shakira, Las Mujeres Ya No Lloran, esta figura se ha convertido en un emblema de transformación y empoderamiento.
Ella la ha decidido llamar Isabel, como su segundo nombre (Shakira Isabel Mebarak Ripoll). Y no es casualidad. La loba es su álter ego, su reflejo más feroz y auténtico, ese que la ha acompañado en una de las etapas más desafiantes de su vida.
“Es la mujer guerrera, la emprendedora, la madre protectora y la amiga leal que nunca abandona a su manada. Está, por ejemplo, en la sección rock, en este brazalete, en mis manillas también. está Milan y Sasha, mis dos lobitos. También la tengo aquí, en mi espalda. Tengo hasta libretitas de una loba. Y, por supuesto, me acompaña en el camerino todos los días. Y se llama Isabel. La loba siempre cuida los suyos y, además, sabe cómo hacerlo porque es inteligente, porque tiene la capacidad de adaptarse a diferentes situaciones. Pero este arquetipo es un arquetipo universal que representa a millones de mujeres que me inspiran diariamente. Mujeres como mi madre y como tantas otras”, dijo la barranquillera a través de un video en sus redes sociales.
El Tour Mundial Las Mujeres Ya No Lloran marca el regreso de Shakira a los escenarios en un formato sin precedentes: su primera gira por estadios. Con un escenario de más de 62 toneladas, una pantalla gigante de 50x12 metros y un avatar generado por inteligencia artificial que interactúa con el show, esta producción es una de las más ambiciosas en sus más de 30 años de carrera.
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Pero más allá de los números, lo que da vida a esta gira es su mensaje. En cada presentación, la figura de Isabel se alza para transmitirle a las mujeres que pueden renacer, que pueden ser fuertes sin dejar de ser vulnerables.
Son más de 150 personas, entre músicos, bailarines, técnicos y productores, trabajan cada día para hacer posible el espectáculo. Es una verdadera Torre de Babel donde conviven talentos de Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Bélgica, Sudáfrica, Escocia, Cuba, Colombia, México, Australia y República Dominicana.
Uno de los momentos más poderosos del espectáculo llega con los ‘Diez Mandamientos de la Loba’, un código proyectado en las pantallas gigantes que plasma la filosofía del tour. En ellos, se habla de valentía, de lealtad, de resiliencia. Porque, como bien dice Shakira, ¿Qué sería de una loba sin su manada?
Este mensaje ha calado hondo no solo en los fans y en quienes han trabajado de cerca en la gira. “Ella tiene ese espíritu de loba. Es sexy, libre, salvaje, como si no tuviera límites. Muchas mujeres pueden ser tímidas, reprimidas por miedo a correr riesgos. Pero Shakira lo supera. Su energía nos hace sentir que podemos ser nosotras mismas”, contó Danira Littleton, capitana del equipo de baile a Billboard.
Marty Hom, director del tour, lo define en una frase: “La loba es nuestra mascota. Es un símbolo de empoderamiento que Shakira ha adoptado, no solo para ella, sino para millones de mujeres en el mundo”.
El simbolismo de la loba no es nuevo en la carrera de Shakira. En 2009, su éxito Loba (o She Wolf en inglés) presentaba a una mujer que buscaba liberarse, una figura sensual que rompía con lo convencional. Pero hoy, esa loba ha evolucionado.

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La mujer que ahora se sube al escenario no solo es una estrella pop, sino una sobreviviente. Alguien que ha transformado las lágrimas en diamantes, que ha convertido el dolor en arte y que ha demostrado que las mujeres no solo lloran: también facturan, crean, se reinventan.
Así es Isabel, la loba que hoy camina con más fuerza que nunca. Y así es Shakira, quien, tras años de batallas personales y profesionales, demuestra que una verdadera loba siempre encuentra el camino de regreso a su manada.