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Ovejas. Dieciséis años después de que cerca de 450 hombres de las AUC irrumpieran en los caseríos de Palmarito, Pativaca, El Recreo, Puerto Príncipe, Bajo Grande, El Cielito y en los corregimientos Canutal y Canutalito, donde asesinaron a 18 campesinos, la comunidad se congregó en esta última población para exigir que las reconozcan como víctimas.

Los habitantes, 2 mil en total, consideran que ya está bueno de vivir bajo la sombra de los hechos ocurridos en El Salao (Bolívar), donde fueron asesinados 62 nativos, según el Centro Nacional de Memoria Histórica, aunque la comunidad habla de un centenar, pues antes de esa masacre entre el 18 y el 21 de febrero del año 2000, los alzados en armas habían acabado ya con la vida de ovejeros de las poblaciones mencionadas.

Estas poblaciones de Sucre son algunas de las vías por las que integrantes de las AUC al mando de Jhon Jairo Esquivel Cuadrado, alias 'el Tigre', irrumpieron en El Salao. Los otros caminos son Zambrano y El Carmen de Bolívar. En estos dos puntos también operó Úber Enrique Bánquez Martínez, alias 'Juancho Dique', y Rodrigo Mercado Peluffo, alias 'Cadena'.

Las víctimas en Sucre fueron: Moisés Gutiérrez Causado, Benjamín González Anaya, Miguel Antonio Martínez Narváez, Manuel Antonio Martínez Rodríguez, Amaury Martínez Simanca, Félix Pérez Salcedo, Jorge Eliécer Mercado Vergara, Daniel Francisco Díaz Morales, Emiro Castillo Castilla, Dairo González Olivera, Éder Julio Sánchez, John Núñez Sánchez, David Núñez Sánchez, Miguel Antonio Avilés, Libardo Cortés Rodríguez, Luis Alfonso Peña Salcedo, Rafael Antonio Núñez Sánchez y Gilfredo Brochero Bermúdez.

Argemiro Gutiérrez es hijo de Moisés Gutiérrez, una de las víctimas mortales, quien aseguró que a su padre lo habían asesinado cuando salía de Bajo Grande. Eran las 7:00 de la mañana del 16 de febrero, pero como iba solo, nadie da fe de qué le sucedió. Su cuerpo fue encontrado en la vía pocas horas después. Desde entonces, toda la familia se desplazó hacía Barranquilla, donde aún reside.

Gutiérrez, así como otros nativos, retornaron hoy para conmemorar la muerte de sus seres queriendo en Canutalito, población escogida como escenario para los actos conmemorativos, entre ellos, una eucaristía y la develación de una placa que será instalada en un mural donado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el Gobierno de los Estados Unidos.

La ceremonia será el próximo año en Canutal, con el fin de que todas las comunidades sean escuchadas, el dolor por la pérdida de sus familiares se visibilice y su memoria viva en la historia del país.