En junio se vendieron 57.302 motos, aumentando un 4,99 % frente al mismo mes del año pasado.
La medida fue decisión de la Alcaldía Municipal.
Vivimos en una jungla de confusión en términos de movilidad que precisa de salidas satisfactorias que faciliten fomentar respeto entre los actores viales, construir cultura ciudadana y recuperar sentido común. La realidad demuestra que se han perdido cuando a diario somos testigos de automotores, entre estos buses y camionetas de alto cilindraje, transitando por vías sin apenas Dios ni ley, ciclistas tratando de mantenerse seguros debido a que no existen ciclorrutas para ellos, motociclistas y bicimotos, en gran proporción de domiciliarios que usan estos vehículos para trabajar, exponiendo sus vidas y las de los demás en su afán de conseguir el sustento diario, y peatones que pese a sus insistentes quejas se sienten no solo desatendidos, sino abandonados.
En el departamento del Atlántico se vendieron en ese mismo mes unas 3.368 motocicletas.
La ciudadanía se mostró indignada porque no hay control por parte de los propietarios y administradores de fincas cercanas a la ciudad.