Después de sorber unos tragos de una Club Colombia, en vidrio, que le llevaba un asistente, y medirse sobreros vueltiaos en la calle, el magnate Dennis Washington, uno los hombre más ricos del mundo, entró con sus amigos a la tienda de ropas de la famosa diseñadora cartagenera, Ketty Tinoco.
Tras un largo rato en el almacén, el magnate y sus acompañantes, todos de incógnitos, con gafas ahumadas y sombreros panameños blancos, compraron seis guayaberas de lino fino y de colores del trópico, y dos vestidos de mujer.
Se dijo que venía a adquirir unas obras del pintor y escultor Fernando Botero. El poderoso de los negocios de Estados Unidos se paseó por las calles y plazas de Cartagena el domingo en la tarde sin ninguna clase de preocupaciones. Tampoco hizo uso de grandes esquemas de seguridad.
Lo acompañó un grupo de guardaespaldas orientales durante su recorrido. No hubo incidentes con el magnate. Hoy su yate permanece en la bahía de Cartagena. En su paseo también compró artesanías callejeras, de sardinel. A esta capital suelen llegar grandes personalidades a pasar vacaciones.