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Polémica es lo que ha generado la captura de alias Fritanga el pasado domingo en la madrugada, en plena fiesta de su matrimonio. El detenido, quien deberá enfrentar cargos por narcotráfico y es pedido en extradición por los Estados Unidos, contrató para la celebración de su enlace a reconocidos artistas nacionales e internacionales para amenizar el festejo.

Jean Carlos Centeno, Silvestre Dangond, el grupo Mortal Kombat y los reguetoneros Arcángel, Ñejo & Dálmata y Jowel & Randy son los cantantes que han sido identificados como los cantantes que asistieron a la fiesta. Sin embargo, aún quedan otros nombres por revelar no solo de intérpretes, sino de modelos, actores y actrices de la farándula nacional.

En torno al tema, las opiniones suscitadas sobre el papel de los artistas en cuanto a los contratos con mafiosos o narcotraficantes están divididas.

La W Radio abrió el debate la mañana de ayer con el cantante venezolano Pastor López: “A mí no me interesa quién me contrata. Mi responsabilidad es cantar y hacerlo bien. La plata es la misma. Yo le canté a Pablo Escobar y a Gacha; le he cantado a Chávez y a sus opositores. Además, uno cuando canta en vivo expone su vida, pues así como existe gente que lo quiere a uno, también hay gente que lo odia”, señaló López, conocido en el medio artístico como El Indio.

El criterio de Pastor López fue refutado por la cantante colombiana Adriana Lucía: “respeto y admiro mucho al maestro Pastor López, pero difiero muchísimo: yo sí soy muy cuidadosa al momento de firmar mis contratos. A mí sí me interesa saber para quién voy a cantar y quién me va a pagar. Y como artista puedo decidir si acepto o no”.

Alfredo Gutiérrez, trirrey de la leyenda vallenata, dijo en entrevista con EL HERALDO que “el cantante, el compositor, el artista es como un sacerdote que acude donde un moribundo sin tener en cuenta sus antecedentes. Nuestra misión es cantar y llevar alegría, obviamente sin inmiscuirse en actos delictivos. Así las cosas, no veo nada de malo en que Silvestre, Jean Carlos u otro artista canten en fiestas de narcos”.

Por su parte, Juan Piña, a juicio de los expertos una de las voces prodigiosas de música tropical colombiana, aseguró que “los cantantes podemos cantar hoy en el Madison Square Garden de Nueva York y mañana en una fiesta privada de Pedrito Pérez, y eso es natural. Además, por lo general los cantantes tienen mánagers, que son los encargados de firmar los contratos. El cantante solo va a lo suyo: cantar”.

Este medio también quiso conocer qué tan involucrados están los artistas al momento de firmar un contrato para un evento privado. Carolina, del grupo Siam, explicó que en su caso “el artista se desentiende de esa parte, pues ese rol administrativo, por así llamarlo, y de contratos, se le deja al mánager. Uno se encarga más de la parte artística, de la música, de dar un show bonito. Un mánager debe estar muy pendiente de esto: si lo llaman a uno para ir a cantar a una finca en el monte al lado de 20 artistas más la cosa está rara, entonces él se encarga de rechazar la invitación de una manera disimulada”.

Aseguró también que, en el caso de Siam, “el mánager tiene entera libertad de aceptar o rechazar cualquier contrato, para eso confiamos en él. Esa responsabilidad uno la delega en esa figura, aunque sí es cierto que nadie que te llame para contratarte te va a mostrar su pasado judicial o algo por estilo para corroborar que no tiene nada que esconder”.

Por su parte, Dj Buxxi aseguró que lo ocurrido con sus colegas “es una situación que le puede pasar a cualquier artista, desde el más grande hasta el más pequeño, finalmente uno hace presentaciones privadas y tú no eres la policía para saber quién es y quién no es delincuente. Uno recibe los contratos que terceros te consiguen, de agencias con las que trabajas, tú cumples con ir a tal lugar y cantar, pero ¿cómo haces para saber si el que te contrató es narco?, es como si ellos fueran a un concesionario a comprar un carro, ¿cómo hace el concesionario para saber si ellos no tienen ni idea, sino los delincuentes no tendrían ni carro, ni casa, ni cosas porque la gente no sabe. El que sabe es el que lo investiga, pero tú como cantante no puedes investigar a todas las personas que te contratan, yo no soy el FBI”.

Por Fausto Pérez V. y Andrea Jiménez J.