Iniciando esta semana, el ministro de Hacienda anunció que el Gobierno colombiano ajustó al 2% su pronóstico de crecimiento para la economía en el 2017. Esta proyección significa una reducción con respecto a las previsiones de crecimiento del 2,5% que había expresado el mismo ministro en enero de este año, pero coincide con el nuevo pronóstico del Fondo Monetario Internacional (FMI), entidad que también redujo las expectativas de crecimiento de la economía nacional del 2,3%, que anticipaba en marzo, al 2% esta misma semana.
Aunque estas nuevas proyecciones significan un mejor panorama de crecimiento con respecto al esperado por el mismo FMI para América Latina (1%), muestra que la economía colombiana tendrá una recuperación más lenta de lo anticipado y que persisten las incertidumbres sobre su desempeño en el corto plazo. De hecho, el último dato de crecimiento económico revelado por el DANE muestra un incremento del PIB en el primer trimestre de 2017 de 1,1%, menos de la mitad del crecimiento del mismo período del año anterior, cuando fue de 2,6%.
Indudablemente, el choque negativo de la fuerte disminución en los precios internacionales del petróleo es la principal explicación de este flojo desempeño de la economía. Pero adicionalmente, la política macroeconómica nacional tampoco ha ayudado mucho a la recuperación.
El endurecimiento de la política monetaria para enfrentar el alejamiento de la inflación de su meta en los últimos 2 años y la implementación de una reforma tributaria para compensar la pérdida de ingresos fiscales, han afectado la capacidad adquisitiva de los hogares y han restringido el consumo. Lo más preocupante es que al afectarse el crecimiento de sectores tan importantes para la generación de empleo como la construcción y el comercio, es de esperar que el desempleo aumente en los próximos meses.
Ante este panorama, el Gobierno nacional ha implementado algunas estrategias con el propósito de apoyar la recuperación de la economía, como el denominado plan “Colombia Repunta”. Sin embargo, este plan no se espera que sea muy efectivo, porque en realidad solo tiene como principales novedades unas limitadas rebajas arancelarias y la ejecución de proyectos de vías terciarias con los recursos de las regalías de los entes territoriales.
Por lo tanto, se hace necesario un plan de choque creíble, con fuertes estímulos a la inversión y que impulse al mismo tiempo varios sectores jalonadores de la economía. Este plan, a su vez, debe ser respaldado por el Banco de la República con una importante disminución en las tasas de interés, y el resto del sector financiero debe colaborar transfiriendo rápidamente esas menores tasas de interés de política monetaria a las tasas de interés del mercado, para lograr estimular la alicaída demanda agregada.
*Profesor del IEEC, Uninorte. Las opiniones expresadas aquí son responsabilidad exclusiva de los autores y no comprometen la posición de la Universidad ni de EL HERALDO.