El 13 de julio de 1913, se publicó en el diario El Universal de Caracas: “Primer choque en Caracas: Un problema que necesita solución”
En el artículo se da cuenta de lo catastrófico que sería para la ciudad y el país, permitir que corriesen por sus calles esos flamígeros aparatos de hierro, como alma que lleva el diablo y a más de 20 kilómetros por hora.
Se cuestionaban los riesgos para el Ser Humano por “correr” a esa velocidad y para la sociedad en general, por el peligro que significaría un incendio producido por la gasolina.
Manifestaban entonces “Nuestra consigna ¡¡ Atrás Automóviles!! .... La posteridad habrá de agradecernos haberle librado de esta tremenda amenaza!”
Así que, la realidad es que al principio adoptamos a los vehículos y hoy la propuesta es que la tecnología se adapte a los territorios, respetando las condiciones de convivencia humana y proponiendo soluciones sustentables y saludables para su desarrollo integral.
Otros ejemplos más críticos de algunas empresas que quebraron por no hacer los cambios trascendentales e innovadores a tiempo los podemos encontrar en la realidad económica del mundo.
El cambio es una dinámica y no podemos negarnos a actualizar los procesos y sobre todo actualizarnos en los conocimientos necesarios para incluir las nuevas tecnologías a nuestra dinámica personal, social, empresarial y sobre todo en las políticas públicas del estado.
Las naciones, sus entidades y lineamientos de desarrollo y financiación, deben entender los cambios y adecuarse, con el agravante que es el Estado el que debe marcar los derroteros para mejorar el crecimiento económico de sus territorios.
Entendemos que todas las decisiones deben tomarse con la debida información y que para ser lo más asertivos posible, se deben hacer los estudios y tomar las medidas necesarias para adecuar las normas e implementar las acciones de mitigación que correspondan, para finalmente lograr desarrollar prácticas económicas que coloquen a Colombia en mejores circunstancias de competitividad.
Es así como respetamos el fallo temporal del Consejo de Estado sobre la decisión de no permitir aún el uso de metodologías de fracturamiento hidráulico para la extracción de Hidrocarburos y conminamos a todos los actores a profundizar en un adecuado balance de acciones.
No se trata de cerrar las puertas al desarrollo por que sí, tampoco se pretende solicitar que se autoricen prácticas de extracción sin contar con un Estado y un sector productivo preparados, con las capacidades técnicas suficientes y los debidos compromisos éticos, jurídicos y técnicos para cumplir los estándares solicitados que brinden la seguridad que nuestras comunidades requieren.
Por último y no menos importante, son los esfuerzos que se deben dar en una alianza pública - privada y la academia para crear y/o fortalecer las industrias priorizadas; por ejemplo, la industria minero energética debe garantizar que todo el potencial de hidrocarburos que tiene el Caribe Colombiano, junto a la posibilidad de tener en el subsuelo continental del caribe y offshore existencias de Gas y Petróleo, se conviertan en beneficio permanente para un desarrollo más equitativo y la mejora la calidad de vida de sus habitantes.
Planear es tomar decisiones hoy para el futuro. Adaptemos entonces las tecnologías a nuestras necesidades actuales y garanticemos un futuro viable.