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La Casa Blanca defendió ayer la decisión del presidente Donald Trump de despedir a la fiscal general interina, Sally Yates, por cuestionar el veto a inmigrantes y refugiados, y advirtió contra futuros disensos dentro del gabinete, cuya misión principal debe ser 'cumplir' la agenda del mandatario.

Yates, quien ordenó a sus subordinados en el Departamento de Justicia no defender en los tribunales el veto impuesto por Trump, con el argumento de que no estaba 'convencida' de que la medida del presidente sea 'legal', fue 'lícitamente apartada' del cargo, según explicó en su rueda de prensa diaria el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer.

Como fiscal general en funciones, a Yates 'se le exige ejecutar órdenes legales' y optó por no hacerlo 'en un tono desafiante', sostuvo Spicer.

'Debió renunciar'

Según el portavoz, si Yates llegó a la conclusión de que no podía defender la orden firmada por Trump el viernes y que prohíbe temporalmente la entrada a EEUU de todos los refugiados y de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana, debería haber renunciado al cargo.

Eso no ocurrió y Trump decidió este lunes despedir de manera inmediata a Yates, a la que acusó de haber 'traicionado' al Departamento de Justicia, y a la que llamó 'débil' en lo que a seguridad fronteriza se refiere, y 'muy débil' frente a la inmigración ilegal.

'Cumplir la agenda'

Durante la rueda de prensa, un periodista preguntó a Spicer si la salida de Yates es una señal de lo que puede ocurrir en el futuro si algún otro miembro del gabinete se niega a seguir una directiva del presidente.

'No se trata de unirse al Gobierno para ejecutar las ideas o iniciativas de cada uno', afirmó Spicer al anotar que la misión de los miembros del gabinete, jefes de agencia y personal designado por Trump es 'cumplir' la agenda del mandatario.

Y 'si no les gusta, entonces no deberían aceptar el trabajo', añadió el portavoz en la rueda de prensa.

Fiscal deWashington demanda orden de Trump

El fiscal general del estado de Washington (EEUU), Bob Ferguson, interpuso ayer una demanda contra la orden ejecutiva sobre migración y refugiados del presidente, Donald Trump, convirtiéndose así en el primer estado en dar ese paso.

'Somos un país construido en el imperio de la ley. En un tribunal, no es la voz más fuerte la que prevalece. Es la Constitución', afirmó Ferguson (demócrata), en una rueda de prensa en Seattle (Washington).

De acuerdo con el fiscal general, la demanda fue interpuesta contra el propio Trump, el Departamento de Seguridad Nacional y varios altos cargos de la administración, y recordó que de ser exitosa tumbará la orden presidencial en todo el país.

Trump ha causado una enorme controversia y ha soliviantado a medio mundo con la orden ejecutiva que firmó el pasado viernes, como herramienta para luchar contra el terrorismo yihadista.

Por su parte, el alcalde de San Francisco, Ed Lee, anunció que la ciudad californiana ha presentado una demanda contra Trump, por su decisión de retirar los fondos federales a las 'ciudades santuarios', que protegían de la deportación a los indocumentados.

Escogido Gorsuch para el Supremo. El juez Neil Gorsuch desafió hace cuatro años al expresidente Barack Obama al fallar a favor de poderosos grupos religiosos y en contra de su reforma sanitaria, una acción que conquistó al presidente Donald Trump y anoche le convirtió en su nominado para el Tribunal Supremo. 'El juez Gorsuch tiene excelentes habilidades legales, una mente brillante y una tremenda disciplina', dijo Trump en la Casa Blanca. Con 49 años, Gorsuch es el nominado para el Tribunal Supremo más joven en 25 años. Gorsuch ha demostrado ser un sólido conservador que ha defendido firmemente la pena de muerte y la libertad religiosa de los individuos por encima de las regulaciones del Gobierno.

UE, 'preocupada' por las acciones del presidente

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, calificó ayer de 'preocupantes' las declaraciones de la nueva Administración estadounidense dirigida por el presidente Donald Trump, y consideró que, sumado a otros factores, contribuye a hacer el futuro 'impredecible'.

En la carta de invitación dirigida a los líderes de los 27 países de la Unión Europea (salvo el Reino Unido) para la cumbre informal del 3 de febrero en Malta, Tusk advirtió además de que el cambio en Washington 'pone a la UE en una situación difícil'.

La nueva Administración, añadió Tusk, 'parece poner en cuestión los últimos setenta años de la política de Exteriores norteamericana'.

El presidente del Consejo incluye en la misiva una serie de 'reflexiones' para preparar la reunión de los líderes y advierte de que 'los retos que afronta ahora la UE son más peligrosos que nunca antes desde la firma del Tratado de Roma', hace sesenta años.

La primera amenaza 'se relaciona con la nueva situación geopolítica en el mundo y alrededor de Europa', indicó, mencionando en particular a una China 'cada vez más asertiva', así como la 'agresiva política' de Rusia hacia Ucrania y sus países vecinos y las 'guerras, terrorismo y anarquía en Oriente Medio y en África, donde el islamismo radical desempeña un papel central'.

Ello, unido a las 'preocupantes declaraciones de la Administración norteamericana, hace nuestro futuro altamente impredecible', opinó Tusk.

El presidente del Consejo lamentó el creciente antieuropeísmo y mencionó en particular que 'el cambio en Washington pone a la UE en una situación difícil'.

Frente a esos retos, Tusk opinó que la UE debe defender 'la dignidad de una Europa unida' en sus contactos con Rusia, China, Estados Unidos o Turquía y tener la valentía de estar 'orgullosa de sus logros'.